
28/12/20
Cada 28 de diciembre, en todo el mundo, se conmemora el Día de los Santos Inocentes, cuyo origen religioso recuerda la matanza de los niños menores de dos años en Belén (Judea), ordenada por el rey Herodes I, "el Grande", con el fin de deshacerse del recién nacido, Jesús de Nazaret.
Sin embargo, la fecha es más conocida entre la gente por la tradición de hacer bromas de toda clase. Esta celebración, extendida por todo el mundo, es considerada una tradición paganareligiosa. En sí, el origen de esta fecha proviene de la Iglesia católica que conmemora este día en honor a los cientos de infantes que fueron asesinados durante el mandato del rey Herodes, quien en su afán de evitar que el recién nacido Jesús de Nazaret viviera, envió a los soldados a matar a todos los niños menores de dos años que en ese momento se encontraran en Belén.
De acuerdo con el Nuevo Testamento, San Mateo explica cómo unos sabios (los Reyes Magos) llegaron a Jerusalén y se presentaron ante el rey Herodes manifestándole que iban en busca del futuro rey de los judíos que acababa de nacer. Herodes, desconfiado y temeroso de perder su poder, pidió a los Reyes Magos que fueran en busca de este niño y que volvieran con información de su paradero. Ante esa petición, los sabios burlaron la solicitud, por lo que el emperador mandó a un grupo de soldados a Belén a matar a todos los niños menores de dos años. Si bien este relato está escrito en la Biblia, el hecho no está documentado en la historia de la época.
No hay evidencia histórica de que esto sucedió, y mucho menos de que ocurrió un 28 de diciembre. Pero si ésta es una conmemoración de un hecho sangriento, ¿por qué se acostumbra hacer bromas en este día? El presumible luto se convirtió en jolgorio durante la Edad Media, fusionándose la celebración con un rito pagano conocido como la “Fiesta de los Locos”, llevada a cabo en los días comprendidos entre Navidad y Año Nuevo. En “La Fête de Fous”, o Fiesta de los Locos, en Francia los clérigos, diáconos y sacerdotes entraban enmascarados en los templos, vestidos de bufones o con trajes de mujeres cantando y danzando.
Estos festejos, muy carnavalescos, burlones e irreverentes, eran una forma de expresar la inconformidad y de protestar, por medio de la burla, por la situación que vivían adentro de las iglesias. Esta fiesta estuvo presente en muchos países como Alemania, Francia, Inglaterra y España hasta el siglo XVI. A pesar de que fueron censuradas por la Iglesia, aún hoy se realizan algunos desfiles, las personas suelen disfrazarse y hacer danzas tradicionales, además de bromas de toda clase a los más descuidados.