Diario El Independiente || Edición Digital
Skip to main content

30/12/20

Innovador, original y ocurrente

Esas fueron las palabras con las que el doctor Antonio Anzalaz describió a su amigo el doctor Ramón Díaz quien falleció ayer.



Médico, dotado de una inteligencia privilegiada, innovador empecinado, un adelantado a su tiempo, como le decía yo cuando le escuchaba sus propuestas geniales.

Recuerdo que, en 2016, con el objeto de crear una nueva forma de enseñar a los médicos jóvenes se nos ocurrió transmitir una cirugía ocular mediante realidad virtual.

Les contamos la idea a unos loquitos de la tecnología como su hija Melisa Díaz, Luciano Viñes, Guillermo Casas, Marcelo Simonetti y Alejandro Pascal. Se sumaron también Carlos Maza y su esposa Maricel Almada que nos facilitaron el soporte de Estranet para poder realizar la transmisión en vivo por internet.

Adquirimos la cámara VR 360 grados, y veinte visores 3D que les enviamos a oftalmólogos amigos que vivían en Jujuy, Chaco, Buenos Aires, Río Negro, Santa Cruz, Tierra del Fuego y, obviamente, La Rioja.

Todos ellos pudieron presenciar en vivo la cirugía de catarata. Podían hacer comentarios y preguntas.

Fueron algo así como 10 minutos en la que 20 personas estuvieron en el mismísimo quirófano presenciando en forma virtual la operación de los ojos. Todos conectados al mismo tiempo en forma virtual haciendo que las distancias desaparecieran por unos minutos.

Después nos enteramos que aquella fue la primera vez en el mundo que se transmitía una cirugía ocular en forma virtual 3D en 360 grados. Acá, en La Rioja. Todo muy loco.

Demostramos que sí se podía hacer. Fue una experiencia formidable.

Así era Ramón, innovador, original, ocurrente. Pretendía una comunidad en que la ciencia estuviera al servicio del ser humano, sin vallas y sin excepciones. Soñaba con un servicio de Telemedicina que llegara hasta los lugares más recónditos de forma eficiente y económica, con poca infraestructura y mucha tecnología. “Se hace en el primer mundo, qué estamos esperando para hacerlo acá” era siempre su comentario cuando quería persuadirnos de los cambios que pretendía para su provincia riojana.  

Sí, Ramón siempre fue un desubicado, demasiado para este tiempo y lugar inmutable y con otras ambiciones que hacían inaudibles sus ideas locas y disruptivas. Descansa en paz, Ramón querido, expresó el doctor Anzalaz.