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05/02/21

Por qué leer libros ayuda a ejercitar el cerebro

La lectura no sólo es un factor importante en el desarrollo intelectual de los niños y los jóvenes: también los adultos se benefician de su efecto de ejercicio para detener el deterioro cognitivo y aumentar la capacidad de comprensión del mundo social.



La lectura de libros cuenta como ejercicio para el cerebro e incluso mejora la inteligencia emocional, según distintos estudios. Dado que por la pandemia de COVID-19 buena parte de la población mundial pasa mucho tiempo dentro de sus casas, podría servir de oportunidad para fortalecer una práctica que se ha reducido en los últimos años debido a distintos cambios culturales y tecnológicos. El ejercicio que cuenta involucra la atención de la lectura, por lo cual las diferencias entre leer en papel, en dispositivo electrónico o escuchar audiolibros son menores.

Entre las numerosas indagaciones sobre los beneficios de la lectura en la infancia se comprobó que es buena para el desarrollo del cerebro de los niños: “Un estudio sobre gemelos publicado por la Sociedad para la Investigación del Desarrollo Infantil descubrió que los niños que empezaban a leer a una edad más temprana obtenían mejores resultados en ciertos tests de inteligencia, así como también en el tamaño de su vocabulario”, cito Popular Science el trabajo.

Pero también al crecer el ejercicio intelectual de la lectura presenta ventajas: un estudio de la Universidad de Stanford mostró que continúa el desarrollo del cerebro en los adultos. Midió mediante resonancia magnética el modo en que los ejercicios de la lectura afectan distintas partes del órgano. Los voluntarios ingresaban al resonador con un libro de Jane Austen y leían, en tiempo real, durante la realización de la prueba.

Los neurobiólogos descubrieron que en el momento de concentrarse en la trama de la narración se veía “un aumento espectacular e inesperado en el flujo sanguíneo hacia partes del cerebro más allá de las que están a cargo de la función ejecutiva, las áreas que normalmente se asocian a prestar atención a una tarea”, dijo Natalie Phillips, la especialista en literatura que participó del equipo multidisciplinario. Phillips agregó que ese aumento general del flujo sanguíneo durante la lectura “sugiere que prestar atención a textos literarios requiere de la coordinación de múltiples funciones cognitivas complejas”.

Las resonancias magnéticas rastrearon el flujo sanguíneo en varias instancias: mientras los participantes miraban por encima un texto, como lo harían hojeando en una tienda de libros, y mientras leían detenidamente, como cuando estudian para un examen. También en una lectura concentrada pero placentera. Los diferentes estilos de lectura crearon patrones de actividad distintos y complejos.

El experimento sobre atención se centró en las dinámicas cognitivas de los variados tipos de concentración posibles al leer, incluida la atención flotante. En todos los casos se advirtió un entrenamiento perceptible en el cerebro, que podría ayudar a reducir o limitar la decadencia cognitiva. 

FUENTE: INFOBAE