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07/05/21

Murió el periodista y escritor Pablo Calvo a los 53 años

Fue anoche en Buenos Aires por COVID al filo de su día de cumpleaños.



Por Héctor de la Fuente 

Era un tipazo y buen amigo.

Taurino, fanático y amigo del papa Francisco y también de San Lorenzo, era en la actualidad editor de la Revista VIVA de Clarín, donde había sido miembro del equipo de investigación y también era profesor de la maestría en periodismo de esa editorial dictada en conjunto con la Universidad de San Andrés.

Había empezado a sus 18 años en la agencia DyN. Hoy me lo recordaba también Mario Poliak, otro amigo y ex editor de Información General de esa mítica agencia de noticias, todavía cerrada de manera inexplicable.

Calvo había escrito el primer libro periodístico independiente y de investigación -en el 2003- sobre la muerte de Favaloro y había hecho una nota muy crítica y punzante a tres páginas, que fue de antología, en la edición dominical de Clarín desmitificando al cardiocirujano.

En el 2020, el periodista, biografista y escritor de no ficción Pablo Morosi siguió la saga. Fue con una muy completa biografía pero demoledora sobre el extinto cirujano de corazón.

"No te quise comprometer, ni a Vos ni al Doctor, por eso no los consulté para el libro de Favaloro", afirmó Calvo y se excusó frente a este columnista y corresponsal. Fue durante un amable café de camaradería a metros de la Cámara de Diputados de la Nación.

Me había convocado Pablo, Pablin para los amigos, años después al amable café en Diputados, a una nota para la edición dominical del diario que fue de gran impacto. Era sobre los stents coronarios y su stock en el país.

Me regaló un ejemplar del libro y lo dedicó: " Para uno que sabe pero de verdad..." así estampó en la primera hoja.

Muy generoso fue y amigo de sus amigos, además era un muy buen cultor de la amistad, sin dudas.

Nos habíamos comprometido a escribir juntos un libro periodístico, que iba a ser un librazo, en realidad. Va a serlo.

Lo haremos, sin dudas, también en su honor.

Se fue un hombre de bien, de la buena pluma y de la buena prensa, que confirmó que se puede hacer periodismo sin caer en bajezas ni en golpes bajos.

Un periodista con Honor.