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24/08/21

Se cumplen 53 años de la llegada a La Rioja del Beato Mártir monseñor Enrique Angelelli

Sus pasos dejaron una huella imborrable en el corazón del pueblo riojano.



Su voz anunció que el Evangelio no puede estar encerrado, ni repetirse sin sentido. ¡Debía ser hecho vida y hecho pueblo! Y por eso lo hicieron caer en el camino: "con los brazos abiertos, como crucificado, signo del gran abrazo a su pueblo" expresaron desde la Diócesis La Rioja.

Angelelli asumió como obispo de la Diócesis de La Rioja el 24 de agosto de 1968, designado por Pablo VI. Lo que aparecía como el camino al ostracismo, se transformó en el escenario episcopal que movilizó a los amplios sectores riojanos sumidos en la postergación, promoviendo la formación de cooperativas de campesinos y alentando la organización sindical de los peones rurales, los mineros y las empleadas domésticas.

En La Rioja, Angelelli colaboró en crear sindicatos de mineros, trabajadores rurales y de domésticas, así como cooperativas de trabajo, de telares, fábricas de ladrillos, panaderos y para trabajar la tierra.

​El 4 de agosto de 1976,  Angelelli conducía una camioneta junto con el padre Arturo Pinto, de regreso de una misa celebrada en la ciudad de Chamical en homenaje a dos sacerdotes asesinados, Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville.

Según el Padre Pinto, un automóvil comenzó a seguirlos, y luego otro. Y en el paraje denominado Punta de los Llanos habían encerrado a la camioneta hasta hacerla volcar. Después de permanecer inconsciente durante un tiempo, Pinto vio a Angelelli muerto en la carretera.