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Detrás del ataque a Venezuela, EEUU y China lidian por control de recursos estratégicos

El ex candidato a diputado nacional por Provincias Unidas, Rubén Galleguillo analizó el ataque militar de EEUU a Venezuela como un “precedente extremadamente peligroso para la estabilidad y la seguridad internacional”, en un contexto mundial en transición “con dos grandes centros gravitacionales (Estados Unidos y la República Popular China) que lidian por el control de los recursos críticos y estratégicos”.



Galleguillo, además de dirigente político riojano, es contador público, doctor por la Universidad Complutense de Madrid, magíster en Relaciones Internacionales, miembro del COFEI y del Instituto de Investigación Ortega y Gasset, analizó en un extenso comentario subido a sus redes sociales que “esta acción militar respaldada en la decisión política de Trump, Estados Unidos reafirma su dominio hegemónico en la región reinstaurando y actualizando el viejo concepto de “área de influencia” para gestionar su poder global, proyectar su política exterior y defender sus intereses estratégicos.

El accionar de Estados Unidos está inscripto en la formulación de la “Doctrina Monroe” (1823), de esferas de influencia frente a Europa; en el “Corolario Roosevelt” (1904), ampliación de aquella doctrina con la figura de policía regional con capacidad

de intervención; y en lo que se dio en llamar actualmente “Corolario Trump”, negación al acceso de recursos estratégicos a los competidores no hemisféricos, explicó.

Además, “la actual política exterior de Estados Unidos está indisolublemente ligada al hecho decisivo de la reconfiguración del orden internacional post guerra fría en un mundo multipolar con dos superpotencias en pugna por la hegemonía global. En un orden mundial en transición con dos grandes centros gravitacionales (Estados Unidos y la República Popular China) que lidian por el control y la supremacía en todos los órdenes y el reaseguramiento de los recursos críticos y estratégicos, la potencia representante del status quo da un fuerte mensaje de poder y determinación”.

Calificó el contexto mundial actual como “inestable, incierto y crecientemente conflictivo es necesario ratificar los principios fundantes de la Sociedad Internacional: la relevancia de las instituciones y de los regímenes internacionales, la cooperación internacional y el multilateralismo como instrumento para la solución pacífica de las controversias, y la racionalidad del sistema para dar cuenta de las relaciones de poder y la pretensión de los Estados de condiciones de seguridad, satisfacción de sus intereses y reducción de sus vulnerabilidades”.

Por eso “el apego a las reglas, a las instituciones y a las normas no son opcionales, son la base de un orden internacional e interno legítimo y duradero”.

Los hechos

Consideró que “el secuestro del ex dictador de Venezuela Nicolás Maduro, y su posterior traslado a una prisión federal de máxima seguridad en Brooklyn (Nueva York)”, plantea “un punto de inflexión para Venezuela y la política exterior de los Estados Unidos a escala hemisférica y global”.

“Este fait accompli (hecho consumado) que refleja el verdadero rostro de la política internacional y es una manifestación de realpolitik (política realista), abre un amplio y profundo debate sobre la legalidad y legitimidad de la intervención de una potencia extranjera en los asuntos internos de un Estado soberano” contra un presidente acusado de delitos de lesa humanidad y fraude electoral.

“Este debate de viejo cuño toca la fibra íntima de la amplia mayoría de los países latinoamericanos, que históricamente tuvieron una relación inestable —y generalmente conflictiva— con la superpotencia hemisférica, presentando varias aristas y posiciones controvertidas, pero también importantes puntos de acuerdo en la política, la academia y la diplomacia que se ponen de manifiesto en cada crisis de esta envergadura” agregó.

Ejes argumentativos

Además del litigio por los recursos entre EEUU y China, Rubén Galleguillo, especialista en relaciones internacionales detalló otros ejes argumentativos. Entre ellos:

El fin de todo régimen dictatorial y el encauzamiento institucional de cualquier país es siempre un hecho encomiable y saludable en términos de un sistema republicano y democrático. En este punto hay que aclarar que el derrocamiento de Nicolás Maduro no significa necesariamente la caída del régimen chavista cuyo destino aún está en pleno proceso de desarrollo y sujeto a decisiones y negociaciones.

El abuso de poder y la violación sistemática de los Derechos Humanos son siempre y en todo lugar actos justiciables, condenables y despreciables. El sometimiento a la Justicia con las garantías del debido proceso y la defensa en juicio a los incursos en delitos de lesa humanidad es una obligación moral, legal y política.

 La intervención de una potencia extranjera en un país soberano contraviene las bases y principios del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

La pátina de legalidad que el gobierno norteamericano intentó instalar asentada en narcotráfico y otros no están suficientemente probados: 

La ocupación manu militari de Venezuela, la declaración explícita de explotación de sus recursos petrolíferos, y el establecimiento de un gobierno comandado por Estados Unidos es una grave e inaceptable afrenta a los principios rectores de no intervención, soberanía nacional, integridad territorial y autodeterminación de los pueblos.

Derecho Internacional

El Derecho Internacional no se funda para proteger virtudes morales ni compensar debilidades políticas, sino para contener y poner límites —siempre precarios— al ejercicio del poder. Cuando la legalidad se rompe en nombre de una posición moral no se asegura la libertad sino abre las puertas a la arbitrariedad.

El velado desconocimiento de la legitimidad del presidente electo Edmundo González Urrutia y la subestimación manifiesta del liderazgo político de su principal mentora María Corina Machado por parte del presidente Trump abre especulaciones, incertidumbres y dudas sobre la verdadera intención de la administración Trump respecto a su voluntad de cambio del régimen, consideró Galleguillo.

“La recuperación de la legitimidad institucional y el respeto a la voluntad democrática debe ser un objetivo prioritario para encauzar el destino del país en un sendero de paz, seguridad, estabilidad y progreso” agregó.