
El presidente de China, Xi Jinping, pidió este viernes a su par brasileño, Lula da Silva, que sus países sigan "en el lado correcto de la historia" y negó que China sea una amenaza.
Según informó el Ministerio de Exteriores chino en un comunicado, Xi subrayó que, ante un contexto internacional "turbulento", China y Brasil, como miembros destacados del llamado Sur Global, deben actuar como fuerzas "constructivas" para salvaguardar la paz y la estabilidad internacionales y contribuir a la reforma y mejora del sistema de gobernanza global.
El mandatario rechazó asimismo las acusaciones externas contra Pekín y sostuvo que la supuesta "amenaza china" es "totalmente infundada". En ese sentido, criticó la práctica de "fabricar pretextos" para "buscar beneficios egoístas", en referencia indirecta a las recientes declaraciones de dirigentes occidentales sobre la expansión china en la región ártica y Groenlandia.
Xi defendió también la necesidad de proteger los intereses comunes de los países en desarrollo y de preservar el papel central de Naciones Unidas, instando a "defender la equidad y la justicia internacionales", según el comunicado difundido por la Cancillería china.