
Noelia Castillo, la joven parapléjica de 25 años, recibió este jueves la eutanasia en un centro de salud de Cataluña, después de una larga batalla judicial.
La joven catalana llevaba dos años batallando judicialmente para que se le pudiera aplicar la muerte asistida, a la que se oponía su padre pero a la que los tribunales le han reconocido que tenía derecho, recordó el diario catalán La Vanguardia y supo la Agencia Noticias Argentinas.
Una paraplejia la tenía postrada en una silla de ruedas tras arrojarse al vacío desde un quinto piso el 4 de octubre de 2022, luego de haber sido víctima de una agresión sexual múltiple.
El impacto resultó en una lesión medular completa que la mantuvo postrada, sin movilidad de la cintura hacia abajo y con dolores neuropáticos crónicos que ella misma calificó como insoportables.
A solo 24 horas de la muerte anunciada, Noelia decía sentirse aliviada: “Por fin lo he conseguido, por fin podré descansar”, afirmaba ayer la joven en su única entrevista en el programa ‘Y ahora Sonsoles’, donde también aseguraba que no tenía “ganas de nada; ni de comer, ni de salir. Duermo mal, me duelen la espalda y las piernas (…) y quiero dejar de sufrir, irme en paz”.
En esta entrevista en Antena 3, la joven hablaba públicamente por primera vez y relataba que su vida no había sido para nada fácil. Confesaba que había intentado suicidarse varias veces y que de hecho empezó a autolesionarse desde muy niña.
Al separarse de sus padres y tras pasar por centros de acogida, la situación se agravó: “Me junté con malas compañías, consumí drogas y uno de mis primeros novios abusó de mí cuando estaba dormida”, explicaba a la periodista Bea Osa. Esas agresiones sexuales se repitieron con otros hombres, hasta que un día fue víctima de una violación grupal. “Fueron tres chicos, pero nunca denuncié porque al cabo de tres o cuatro días me tiré por la ventana”.
La batalla para poder aplicar la eutanasia se dilató por la frontal oposición del padre de Noelia, asesorado por la asociación Abogados Cristianos. El hombre sostenía que su hija no estaba capacitada mentalmente para decidir sobre su futuro.
Los intentos para frenar la muerte digna de Noelia fueron tumbados, primero, por un juzgado de Instrucción de Barcelona; después llegaron los fallos a favor de ella del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, del Tribunal Supremo, el Constitucional y, el último revés, el definitivo, fue con el dictamen del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH).
Sin estos intentos, la joven barcelonesa hubiera muerto el 2 de agosto del 2024, el día para el que se había programado inicialmente la eutanasia.