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Eutanasia en América Latina, qué dicen los datos y cuáles son las tendencias

En los últimos años, nuestra región ha puesto a la buena muerte en discusión, logrando grandes avances, con el transcurrir del tiempo América Latina sigue transformándose, adaptándose a conceptos dinámicos modernos, vamos a analizar brevemente este escenario que de alguna manera puede estar anticipando lo que se viene en Argentina.



Por Dra. Patricia Rippa M.P: 1291

Colombia reconoció la eutanasia como un derecho, gracias a una construcción jurídica que comenzó en 1997 cuando la Corte Constitucional declaró que no era punible si se realizaba para aliviar el sufrimiento de un paciente terminal que lo solicitara de manera libre y consciente, en 2015, la misma Corte ordenó al Ministerio de Salud crear el primer protocolo oficial para garantizar su cumplimiento dentro del sistema sanitario, convirtiéndose en el primer país de la región en permitir la eutanasia activa con procedimientos formales y comités científicos que evaluaban cada caso, se practicó la primera eutanasia en América Latina (Ovidio González-79 años- cáncer de boca)  y en 2022 la Corte también reconoció el derecho al suicídio asistido, afianzando uno de los marcos más avanzados del continente, enfatiza la autonomía personal y el derecho a una muerte digna para adultos capaces, también adolescentes con criterios estrictos, un derecho consolidado por casi tres décadas con alta intervención judicial, es el país con el marco más amplio y antiguo.

Este proceso basado en fallos constitucionales, no en leyes del Congreso, convirtió a Colombia en un referente regional, según un informe reciente del grupo investigador DescLAB, entre 2015 y 2024 se han realizado 1.044 procedimientos de eutanasia, en 2024 se registraron 352 eutanasias, pero hubo 1.169 solicitudes, lo que significa que, de cada 10 pedidos, solo 3 terminaron en procedimiento.

En Ecuador la eutanasia fue despenalizada por sentencia de la Corte Constitucional en 2024, gracias al caso de Paola Roldán, quien sufría de esclerosis lateral amiotrófica, convirtiéndose en el segundo país de América Latina en despenalizar la eutanasia, a partir de ese fallo, el Ministerio de Salud Pública emitió un reglamento para su aplicación, del mismo modo Renato Ortuño, obtuvo la aprobación recientemente, al mismo tiempo, se reportan que al menos tres personas murieron esperando su solicitud sin que ésta se completara. Es el primer país en despenalizar eutanasia activa por un caso individual que llegó a la Corte, ordenando al Estado crear protocolos, contemplando a adultos con capacidad, aunque es un sistema en construcción la implementación práctica sigue con vacíos normativos.

Hace unos meses Uruguay se convirtió en el primer país de América Latina en legalizar la eutanasia por vía legislativa, un camino que se fue construyendo a lo largo de varias décadas, el primer antecedente aparece en 1933, cuando el Código Penal incluyó una figura de atenuación para casos de muerte por piedad. En 2009, se aprobó la Ley 18.473, conocida como Ley de Voluntad Anticipada (comparada a la Ley 26.742 de Argentina), a partir de 2020 se reactivó el debate legislativo con proyectos de eutanasia que no prosperaron inicialmente, pero que instalaron el tema en la opinión pública. Las encuestas mostraban un apoyo social muy alto, superior al 75 %. En 2025, un nuevo proyecto avanzó con fuerza y en agosto fue aprobado, despenalizando la eutanasia activa, su perfil coincide con los criterios éticos universales establecidos por documentos como Código de Núremberg o Declaración de Helsinki, autonomía, consentimiento informado, dignidad, respeto por la persona.

El contexto social y cultural progresista en derechos civiles y sociales como la legalización del matrimonio igualitario, aborto, y la regulación del uso recreativo de cannabis, influyó en la apertura del debate sobre eutanasia, por otro lado, el debate contó con fuerte oposición de sectores religiosos, principalmente la Iglesia católica y de organizaciones pro-vida, que argumentaron desde una perspectiva ética, promoviendo alternativas como los cuidados paliativos, sin embargo, el respaldo popular fue un factor clave para la aprobación definitiva. El 22 de mayo de 2026, se practicó la primera eutanasia legal en este país. 

De los tres, Colombia tiene el sistema más consolidado, con estadísticas oficiales, registro sistemático de solicitudes y procedimientos, con una tendencia creciente en los últimos años.

Excepciones judiciales han existido en otros países de la región, por ejemplo, Perú permitió un caso en 2021, estos avances muestran que ya no es un tema relegado a un debate incierto, sino que, va acompañada de evolución normativa, no se trata sólo de decisiones de legisladores, sino de una demanda ciudadana, las experiencias internacionales nos dicen que, no hay un “tsunami” de muertes, sino decisiones personales, los datos comparativos nos dicen que no son meras cifras, son rostros, personas reales con nombres y apellidos, que sufrieron, son testimonios mudos, pero con fuerza ética. Reguladas por discusión académica y proyectos puntuales.

Bélgica, Canadá, España, Países Bajos sirven como espejo posible para Argentina, que, con su tradición de derechos humanos y respeto por la autonomía, tiene un camino abierto.

Chile hace varios años ha presentado el proyecto y cuenta con la aprobación en general por parte de la Comisión de Salud del Senado, ya que en 2025 el gobierno ha impulsado su aceleración, la propuesta apunta a permitir la eutanasia / muerte asistida con criterios de regulación estricta.

México, en debate creciente con proyectos federales presentados para legalizar el suicidio asistido / eutanasia, varios estados reconocen voluntades anticipadas, hay iniciativas legislativas abiertas.

Cuba, se referencian como el país que incorporó el derecho a una “muerte digna” en su ley de salud pública recientemente, aunque los detalles de su implementación y alcance no están claros aún.

Argentina, tenemos un gran recorrido legislativo, pero aún no se ha autorizado eutanasia activa/ suicidio asistido, aunque durante los últimos años se han presentado varios proyectos en ambas cámaras.

Brasil, Bolivia, Paraguay, Honduras, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, República Dominicana, Jamaica, en la mayoría de estos países la eutanasia activa permanece penada o no existe un camino legislativo consolidado.

En la región hay tres vías frecuentes, los fallos judiciales (Colombia, Ecuador), ley parlamentaria (Uruguay), y proyectos/ debates (Chile, México, Perú, Argentina).

La realidad es que en muchos casos la eutanasia puede existir “clandestinamente” favorecida por las diferentes regulaciones que dejan vacíos legales o por la ausencia de un marco normativo, provocando inseguridad jurídica.