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Quintela y Stevanato: un encuentro con peso político para la Argentina que viene

El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, mantuvo en Mendoza una intensa agenda de trabajo junto al intendente de Maipú, Matías Stevanato, en un encuentro que permitió profundizar coincidencias políticas y una mirada común sobre el modelo de desarrollo que necesita la Argentina: un país que vuelva a poner en el centro la producción, el trabajo, la obra pública y un Estado con capacidad para planificar, generar oportunidades y mejorar concretamente la vida de su gente.



La visita incluyó reuniones de trabajo, intercambio de experiencias de gestión y encuentros con representantes del sector empresarial. Una agenda que puso sobre la mesa la necesidad de pensar el desarrollo desde las provincias y los municipios, articulando al Estado con quienes producen, invierten y generan empleo.

Stevanato llega a esta discusión respaldado por una gestión que convirtió a Maipú en una referencia entre los gobiernos municipales del país. Reelecto con el 53% de los votos y consolidado como una de las figuras de mayor peso político de Mendoza, su administración viene sosteniendo una fuerte inversión en infraestructura urbana, servicios, conectividad y desarrollo productivo.

Ese modelo se expresa en Maipú en planes de asfaltado, extensión de servicios, recuperación del espacio público y obras de conectividad que alcanzan también a las zonas rurales y productivas. Una política que entiende que conectar un barrio significa mejorar la vida cotidiana, pero conectar una zona rural también significa facilitar el traslado de la producción, reducir costos y fortalecer el entramado económico local.

 

Y esa mirada encuentra un correlato concreto en La Rioja.

Durante la gestión de Ricardo Quintela, el Plan Angelelli se convirtió en una herramienta para intervenir integralmente en los barrios, no sólo a través de la construcción de viviendas, sino también mediante urbanización, servicios básicos e infraestructura. La Provincia avanzó además con políticas de alumbrado público y con un sistema de transporte encabezado por Rioja Bus, empresa estatal creada para garantizar conectividad y movilidad allí donde el servicio constituye una necesidad social y productiva.

A esto se suma el entramado de empresas con participación del Estado riojano en distintos sectores de la economía. Una decisión política que parte de una definición concreta: el Estado no debe reemplazar al sector privado, pero sí tiene que contar con herramientas para impulsar sectores estratégicos, sostener empleo y acompañar el crecimiento cuando el mercado, por sí solo, no alcanza.

En esa misma línea aparece otro de los grandes desafíos que comparten: la reindustrialización de la Argentina. Recuperar capacidad industrial no significa mirar hacia atrás, sino volver a agregar valor en origen, fortalecer las economías regionales, incorporar tecnología, desarrollar proveedores locales y transformar nuestros recursos en trabajo argentino. Un proyecto federal necesita provincias capaces de producir más y municipios preparados para acompañar ese crecimiento con infraestructura, servicios y conectividad. La industria no puede concentrarse en unos pocos puntos del país: tiene que convertirse nuevamente en una herramienta de movilidad social, arraigo y desarrollo para el interior.

Es ahí donde aparece una de las coincidencias centrales entre Quintela y Stevanato.

Ambos entienden que detrás de una obra pública hay mucho más que cemento. Hay empleo, movimiento económico, integración territorial y mejores condiciones para que una comunidad pueda desarrollarse.

También comparten una mirada sobre las ciudades. Embellecerlas, recuperar los espacios públicos, mejorar sus servicios y fortalecer su identidad no constituye solamente una cuestión estética: es también una política de desarrollo. Ciudades más ordenadas, cuidadas y con mejor infraestructura generan mejores condiciones para vivir e invertir, pero además permiten fomentar una verdadera industria sin chimenea, como es el turismo, capaz de movilizar la economía local y abrir nuevas oportunidades en cada territorio.

En Maipú esa concepción se vincula especialmente con el enoturismo y el oleoturismo, actividades que articulan inversión pública, identidad local y sector privado. La Rioja, por su parte, viene fortaleciendo sus destinos, infraestructura y potencial turístico como herramientas para diversificar su economía.

Por eso, el encuentro entre Quintela y Stevanato excede una agenda institucional entre un gobernador y un intendente. Expresa una coincidencia más profunda acerca de qué Argentina hay que construir: una Argentina que produzca, que genere trabajo, que invierta en infraestructura, que conecte sus territorios y que acompañe a empresarios, productores y trabajadores.

Mientras en el país se profundiza la discusión sobre cuál debe ser el rumbo económico y social de los próximos años, desde las provincias comienzan a encontrarse dirigentes que tienen gestión para mostrar, territorio para representar y una visión federal para aportar. Es, en definitiva, una discusión sobre la Argentina profunda que hay que construir.

En ese escenario, el encuentro también adquiere una dimensión estrictamente política. Quintela viene entrelazando vínculos, reuniones y acuerdos con distintos sectores y dirigentes, y ya ocupa un lugar relevante en la discusión sobre el armado que buscará enfrentar a Javier Milei en 2027. Que una de las figuras de mayor peso político de Mendoza forme parte de esa agenda no parece casual: Stevanato gobierna uno de los municipios más importantes de la provincia, tiene gestión, volumen electoral y proyección. Puede disputar el futuro de Mendoza, pero también convertirse en una pieza importante de una construcción nacional. El encuentro entre Quintela y Stevanato deja una señal política concreta: desde el interior del país empiezan a consolidarse vínculos entre dirigentes con peso territorial, gestión y proyección, capaces de aportar a una construcción federal con vocación real de disputar el rumbo de la Argentina.