
El sector registra una caída promedio del 20% en la producción y comercialización. Oscar Carrizo, presidente de la Cámara de Panaderos y Afines, advirtió que el consumo podría desplomarse hasta un 45% durante diciembre y enero, mientras aumentan los costos de producción, los servicios y la presión impositiva..
La actividad panadera de La Rioja atraviesa un escenario de creciente preocupación. La caída del consumo, el incremento sostenido de los insumos y los elevados costos operativos ponen en jaque la rentabilidad de los establecimientos, en un contexto económico que genera incertidumbre de cara al cierre de año.
Así lo manifestó Oscar Carrizo, presidente de la Cámara de Panaderos y Afines de La Rioja, en diálogo con Medios El Independiente, donde describió las dificultades que enfrenta el sector y advirtió sobre el impacto de la retracción del consumo en la actividad comercial e industrial.
Según explicó, la producción y comercialización registraron una disminución promedio cercana al 20% en la provincia, una tendencia que también se observa en otras regiones del país, aunque con porcentajes de caída superiores.
El panorama podría agravarse durante los próximos meses debido a factores estacionales. "El consumo desciende drásticamente con la llegada de las altas temperaturas, profundizándose entre diciembre y enero con caídas de hasta un 40% o 45%", señaló Carrizo.
Aumentan los costos y se reduce la rentabilidad
Al analizar la situación económica de las panaderías, el titular de la Cámara reconoció que las perspectivas son complejas debido a la actualización permanente de los costos de producción.
"La vemos difícil; cada vez los insumos siguen subiendo de manera constante, los servicios, el combustible que es esencial para la distribución y las nuevas escalas salariales que se van actualizando de manera automática", expresó.
Entre los principales factores que presionan sobre la actividad mencionó los aumentos de materias primas fundamentales para la elaboración de productos, como levaduras, azúcares, margarinas y grasas refinadas.
A esto se suman los incrementos en las tarifas de servicios esenciales, especialmente electricidad y gas, cuyo consumo representa una parte importante de los costos de funcionamiento de las panaderías.
Carrizo también puso el foco en la presión impositiva que soporta el sector industrial y en las dificultades para acceder a financiamiento. Según indicó, la falta de créditos accesibles para modernizar equipamientos o disponer de capital de trabajo obliga a muchos comerciantes a recurrir a préstamos con tasas bancarias que calificó como "usureras".
Esta situación, advirtió, genera un círculo de endeudamiento en el que los establecimientos deben recurrir al crédito para afrontar obligaciones básicas como el pago de impuestos, salarios y materias primas.
Sin cierres masivos, pero con menos actividad
Pese al escenario adverso, Carrizo aclaró que hasta el momento no se registran cierres masivos de panaderías en La Rioja. Sin embargo, señaló que el deterioro de la actividad ya comienza a reflejarse en las decisiones comerciales y laborales de los establecimientos.
En ese sentido, explicó que se observa una menor renovación de contratos y una reducción en la realización de horas extras, como parte de las medidas que adoptan los empresarios para contener los gastos y sostener el funcionamiento de sus negocios.
Por otra parte, destacó que herramientas financieras implementadas por la Provincia, como los Chachos (Bonos de Cancelación de Deuda), generaron cierto alivio y dinamismo en el movimiento comercial durante el tramo final de su vigencia.
Incertidumbre por los precios de cara a fin de año
Con la llegada de los últimos meses del año, el sector panadero se mantiene en estado de alerta y analiza cómo afrontar una nueva etapa de incrementos en los costos de producción.
Carrizo adelantó que durante los próximos días evaluarán la posibilidad de aplicar modificaciones en los precios de los productos, una decisión que estará condicionada por la evolución de los insumos, los servicios y el comportamiento del consumo.
El desafío para las panaderías riojanas será sostener la actividad en un contexto de menor demanda y mayores costos, intentando evitar que el deterioro de la rentabilidad termine trasladándose a los precios o profundizando las dificultades para mantener las fuentes laborales.