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17/10/21

17 de octubre Día de la Lealtad Peronista

La Segunda Guerra Mundial había concluido en mayo de 1945 con la rendición del Reich y el descredito de todo lo que oliera a nazismo.



Por Guito Vergara

Las atrocidades cometidas en los campos de concentración salían a la luz y nadie podía dejar de estar enterado de las masacres perpetradas. Mientras tanto en la Argentina, las fuerzas de la oposición se aprontaban a la lucha con miras al proceso electoral inminente. Se instala también, el nuevo embajador norteamericano, Spruille Braden, un hombre de negocios con intereses en Chile, viene al país decidido a desestabilizar al gobierno, esta intención del nuevo embajador fortaleció a la opinión liberal, que empiezan a movilizarse.

En septiembre de 1945 las movilizaciones callejeras de estudiantes, clase media e intelectuales afines al bando triunfador de la segunda guerra mundial (Estados Unidos – Unión Soviética), reclamaban que el gobierno fuera entregado a la Corte Suprema de Justicia a fin de que esta convocara a elecciones.

Durante la multitudinaria “Marcha de la Constitución y la Libertad”, hubo tiroteos y muertos. El general Avalos jefe de Campo de Mayo, se proyectó entonces como el nuevo hombre fuerte del ala liberal del ejercito contraria a Perón. Así se presentaba el panorama político días antes a producirse el 17 de octubre. De mucha tensión por destabilizar el gobierno de la nación. El 9 de octubre Perón fue obligado a renunciar a la vicepresidencia y al Ministerio de Guerra y confinado en la isla Martin García. Todo esto desemboco en el 17 de octubre, fecha histórica considerada como el acta fundacional del peronismo y por cierto el comienzo en la Argentina, de un proceso activo de descolonización de su riqueza y de su planificación estratégica como nación independiente. La movilización popular para exigir la libertad de Perón, no fue espontanea, conto la participación entusiasta de la clase trabajadora.

Hubo una intensa tarea previa a cargo de dirigentes leales y de los sindicatos. En la madrugada del 17 de octubre, mientras  la C.G.T. declaraba la huelga general en defensa de las conquistas obreras, las columnas de trabajadores avanzaron desde Avellaneda y Berisso en dirección a la Capital. Llegaron por decenas de miles hasta la Plaza de Mayo. Se concentraron allí una 300.000 persona vivando a Perón y a la espera de su libertad. El gobierno entro en pánico y con el beneplácito del general Farrell finalmente se anunció que Perón hablaría por la cadena nacional desde la Casa Rosada. Esa noche el dialogo entre Perón y la multitud que voceaba su nombre y le preguntaba donde había estado adquirió un tono emocionado y convincente.

La solidez del vínculo entre el conductor y los trabajadores se demostraría luego en el porvenir. “Mañana es San Perón, que trabaje el patrón” gritaba la multitud en la noche de la histórica jornada. Ni el tiroteo de los aliancistas y el diario Critica, esa misma noche, ni la frustrada sublevación de un sector de la Marina de guerra podía detener ya el irreversible ascenso del “de Perón con los trabajadores.

Hoy a 76 años de aquella génesis protagonizada por los trabajadores argentinos que rescataron a Perón de la cárcel de Martin García sería importante redimir aquel hecho histórico con las palabras del general Perón: “UNIDOS SOMOS INCONQUISTABLES SEPARADOS INDEFENDIBLES”. “La integración continental de la América Latina es indispensable:  el año 2000 nos encontrara unidos o dominados, pero esa integración ha de ser obra de nuestros países, sin intervenciones extrañas de ninguna clase, para crear, gracias a un mercado ampliado, sin fronteras, las condiciones más favorables para la utilización del progreso técnico y la expansión económica; para evitar divisiones que puedan ser explotadas; para mejorar el nivel de vida de nuestros habitantes; para dar a Latinoamérica el puesto que debe corresponderle en los asuntos mundiales y para crear las bases de los futuros Estados Unidos de Latinoamérica.”  (Perón, La hora de los Pueblos, 1968).