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16/01/23

"La prevención del sarro está determinada por una buena técnica de cepillado dental"

El dentista y docente universitario Marcelo Moreno refirió en contacto con Medios El Independiente a la importancia de mantener una alimentación saludable reducida en azucares y una rutina de higiene dental adecuada después de cada comida principal para contrarrestar y prevenir la aparición y prevalencia del sarro y demás patologías y variantes que pueden devenir de su propagación y permanencia en el tiempo en la cavidad oral.



Cuando hablamos de prevención en salud en general y en salud oral más precisamente tenemos la idea de adelantarnos con la prevención a determinadas patologías desagradables para la calidad de vida de las personas, para minimizar posibles daños posteriores. En el caso de la cavidad oral, las enfermedades con mayor prevalencia son la caridental y la gingival que es la afección del periodonto que se caracteriza por la inflamación, sangrado y aumento de tamaño de las encías, y posterior pérdida de tejidos, concluyendo con procesos infecciosos importantes y perdida del diente por más que no posea caries”.

“Entonces las placas bacterianas tienen una importancia más que relevante en este caso que sin dudas es para remarcar porque están presentes de manera armoniosa e indiscutible en la vida de todas las personas y hay momentos en que se salen de control generando la aparición de sarro, que no es más que la calcificación y solidificación de las placas bacterianas o restos de comida que con la ayuda del calcio de la saliva se vuelven duros y difíciles de remover, son de aspecto blanco amarillento o anacarado según la cantidad de tiempo que tenga, y se va coleccionando entre las superficies de los dientes”, continuo.

En ese aspecto, aseguro que “primero, se instala en la unión de las encías con los dientes, principalmente en la zona posterior de los dientes inferiores y en la zona exterior de los posteriores superiores puesto que ahí tenemos desembocadura de glándulas salivales que aportan el calcio necesario para calcificar estas placas bacterianas y sus derivados, nada más que la cuestión es que por más que el sarro no tenga acción directa sobre los tejidos sí la tiene de manera indirecta porque a partir de él se forma como una matriz en la cual se va depositando nueva placa bacteriana que se va expandiendo y va recubriendo la cara libre de los dientes y la cara tapada por las encías generando patologías”.

Patologías crónicas 

“Como ser, perdida de la estética dental y adquisición de malos aspectos; mal aliento y mal aroma; inflamaciones, infecciones, aumento de tamaño y color de las encías variando de rosadas a rojas; y aumento del índice de hemorragias. Ya como estas enfermedades causadas por las placas bacterianas y el sarro son crónicas, son de actuar todos los días un poco cada vez más hasta que con el paso del tiempo van produciendo males mayores como la perdida espontanea del diente o que el paciente termine acudiendo al especialista dental para la extracción de la pieza, que puede estar libre de caries pero está impregnada de sarro. El tema es que al ser indoloro y no molestar la persona no toma conciencia de la real gravedad del asunto hasta ya encontrase en estadios avanzados de la enfermedad”, señalo el dentista.

Mala alimentación

Los malos hábitos alimentarios también pueden influir en la aparición del sarro. En ese sentido, el odontólogo destacó que “eso es así porque la vida moderna fue variando las clases de alimentos que consumimos, lo que genera que ahora nuestra alimentación sea mucho más blanda, pegajosa, procesada y azucarada, lo que vuelve más favorable la presencia de alimentos más pegajosos en boca, llevando a que la autolimpieza a través de la saliva no sea efectiva y que los azucares provean mayor material para que las placas bacterianas se produzcan más aceleradamente, como las gaseosas carbonizadas que elevan el PH de la cavidad oral necesario para la formación del sarro, y todo eso sumado al control deficiente de los residuos de comida mediante el cepillado incorrecto hace sinergia para que se produzca el sarro dental”.

“Sin embargo el sarro dental se nos va a producir fisiológicamente a todos porque hay zonas a las que nos cuesta llega más para higienizar por más que tengamos las mejores técnicas de limpieza bucal. Entonces y así como el sarro puede generarse por las placas bacterianas también va ayudándose de costumbres alimentarias que tenemos que no son del todo saludables, por eso la importancia de ingerir alimentos más duros que pegajosos y no tan azucarados porque los alimentos duros tienden hacer la autolimpieza por fricción, permitiendo más fácilmente el desplazamiento de la placa bacteriana”, subrayó.      

Prevención

“Debemos entender que la prevención de la placa bacteriana y del sarro, que de una u otra manera siempre vamos a tener, está determinado, que es lo que va poner límites entre la salud y la enfermedad, por una buena técnica de cepillado dental, con la minucidad y la frecuencia y atención necesaria después de cada comida principal, para minimizar en gran medida el desarrollo o el crecimiento de estas placas dentales y el surgimiento del sarro, que si se nos llegara a formar por la misma estructura de los dientes que a veces no están plenamente armonizadas o parejas para que el cepillo pueda llegar a todas partes, con visitas regulares al consultorio odontológico el profesional eliminara esos depósitos de sarro que lamentablemente no pueden ser removidos por el mismo paciente”, explicó el doctor.

En ese sentido, recapitulo, “entonces la prevención es fundamental y la podemos hacer con una buena técnica de cepillo dental más una buena pasta dental, recomendada después de cada comida principal como aspecto fundamental. La cuestión es que tenemos muchas cosas de la vida diaria que nos hacen vulnerables a tener caries dentales y enfermedades de encías pero está en nosotros el poder minimizar los riesgos potenciales frente a esas dos afecciones comunes con hábitos de vida y de alimentación saludable más una buena higienización bucal y visitas regulares al consultorio odontológico cada seis u ocho meses para control según las características particulares de cada paciente porque la prevención siempre es más fácil, más barata y más exitosa que trabajar con la enfermedad ya instalada”.

Sin embargo, enfatizó en que “además es óptimo que las técnicas de cepillado dental y visitas periódicas al odontólogo también vayan acompañadas del uso del hilo dental y enjuagues orales, sobre todo para acceder a las zonas más difíciles o para poder remover aquellos residuos de alimentos que se encuentren entre los espacios de los dientes que sean complicados de eliminar, y después coronar todo el proceso de limpieza con hilo dental y dentífrico y cepillo y barrido con enjuagues bucales, como combo adecuado para que el paciente puede estar más cubierto frente a la acción de las placas bacterianas”.