
Según un informe de Argentinos por la Educación, aunque la cobertura en el nivel inicial de educación se amplió, aún persisten en niveles bajos.
El 83% de los niños argentinos de entre 3 y 5 años asiste al nivel inicial de educación, según las cifras más recientes, de 2024, expuso un informe de Argentinos por la Educación.
“La cobertura del nivel inicial en Argentina mostró avances significativos en la última década”, remarcó el informe, indicando que se dio “especialmente entre los niños de 3 y 4 años”, pero advirtió que “persisten fuertes desigualdades socioeconómicas”
“Nuestra evidencia empírica indica que la asistencia a la educación inicial en contextos de pobreza actúa como un catalizador del entorno familiar: los niños y las niñas que asisten reciben significativamente más estímulos en el hogar –cuentos, canciones, juegos y rituales afectivos como festejar el cumpleaños– en comparación con sus pares del mismo nivel socioeconómico que no asisten”, explicó Ianina Tuñón, investigadora del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina.
Para Tuñón, “cerrar las brechas de asistencia no solo igualaría oportunidades educativas, sino que también potenciaría el capital cultural y emocional dentro de los hogares más vulnerables”.
El dato que suma
“El aumento en la cobertura del nivel inicial es un dato alentador pero debe leerse junto con los desafíos pendientes. La asistencia sigue siendo menor entre los sectores más vulnerables, precisamente quienes más se beneficiarían de ella, dado el amplio consenso sobre el impacto que tiene la educación temprana en el desarrollo infantil y en las prácticas de crianza familiares.
A esto se suman la fragmentación de la oferta para sala de 3 –donde una parte importante de las instituciones opera fuera del sistema educativo formal–, el ausentismo creciente que se observa desde la pandemia, y la persistente deuda de cobertura y equidad para el tramo de 0 a 2”, planteó Gabriela Fairstein, profesora de la UBA y FLACSO.
Los desafíos del nivel inicial pendientes en Argentina
“El informe muestra con claridad que el desafío pendiente del nivel inicial en Argentina se concentra en las edades más tempranas y en los sectores más vulnerados.
A los 2 y 3 años, cuando se despliegan procesos clave para el desarrollo del lenguaje oral y de otras capacidades cognitivas que luego sostienen el aprendizaje de la lectura y la escritura, la cobertura de los niños y niñas del quintil más pobre es la más baja entre los países considerados. A los 2 años, apenas el 10% de los niños del quintil más pobre asiste, frente al 42% en Chile y el 54% en Uruguay.
A los 3 años, el 41% en Argentina contrasta con el 49% de México, el 55% de Perú, el 57% de Chile y el 82% de Uruguay. Esto no remite solo a una brecha de acceso institucional: implica una desigualdad temprana en las oportunidades de participar en experiencias educativas de calidad, sistemáticas y lingüísticamente ricas”, alertó la profesora de la UBA e investigadora del Conicet, Celia Rosemberg.