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¿Para qué sirve a los jóvenes un/a psicoanalista?

Los desafíos, la angustia o el desconcierto pueden encontrar salida en un espacio de escucha, explicó la psicoanalista, Marina Recalde quien, este jueves 13, ofrecerá en la Feria del Libro, la charla "Jóvenes desafiantes, padres desorientados" a las 17 horas en el salón Coty del Paseo Cultural, abierta a todo público.



A modo de anticipo, Medios El Independiente la consultó sobre el tema de la conferencia que organizó la Delegación La Rioja del Instituto Oscar Masotta (IOM2), cuya titular es la Lic. en psicología, Cecilia Gomez, mientras que Sofía Piqueras, Lic. en Psicología hará la presentación en la Feria.

Sobre los desafíos que enfrentan los jóvenes señaló que son propios de los adolescentes que deben “tomar decisiones, salir del entorno familiar al ´mundo exterior´, desligarse -al menos un poco- de las figuras parentales. Pero hoy las brújulas para orientarse (consentir o rechazar) no son tan claras como antes, ni para los padres ni para ellos”.

Respecto a si “lo joven” es una etapa de la vida, una actitud o una disposición respondió que “podría definirlo como las tres cosas a la vez”. Es “una etapa de la vida, porque no es lo mismo tener 17 que 60, al menos la biología nos lo recuerda; es una actitud, una posición en la vida. Y con esto me refiero a diferenciar lo joven de lo infantil, en tanto lo infantil implica estar -a mi entender- en una posición de espera. Esperar que el otro diga, que el otro dé, que el otro indique qué hacer. Lo joven está más del lado de lo disruptivo, que ya no espera que el otro diga lo que hay que hacer sino apostar a las propias invenciones. Y creo que esta posición se puede mantener a lo largo de la vida, independientemente de la edad que se tenga”.

También habló de para qué le sirve a un joven el psicoanálisis señalando que “puede servirle de mucho, poco o nada. Dependerá de lo que allí suceda. Lo que es seguro es que el analista tiene para ofrecer un espacio donde, pueda encontrar un lugar donde encontrarse con sus propios deseos, sus propios obstáculos, y que el analista lo pueda acompañar en esas, sus propias invenciones. Esto permite, si el joven consiente dejarse acompañar, sortear ese impasse que angustia, desconcierta, pero que, -si hay una oreja dispuesta a dejarse orientar por lo que cada joven tiene para decir- posibilita una salida propia menos tormentosa y más deseante”.