
Al conmemorarse 47 años del asesinato del obispo de La Rioja, Enrique Angelelli, Román Cortez, dialogó con Radio Independiente 99.1 para compartir anécdotas y experiencias vividas con el obispo.
“Angelelli era un obispo del pueblo, nada de ostentaciones, de hecho hacia la misa bajo de un árbol al final de la Av. Angelelli. Era un simple hombre que nació para servir, él andaba en su camionetita, una Fiat 125 y andaba de un lado a otro, rapidísimo, comía con gente humilde, era un hombre dedicado a la gente, un hombre maravilloso”.
Asimismo, Román recordó que en su época de secundario (75), cuando asistía a Colegio Nacional, el obispo hizo la misa “y nos abrazó y nos besó uno por uno y a los dos meses falleció. Algo que nos quedó fue ese recuerdo de él”.
En la misma línea, compartió un testimonio del momento en que se despidieron los restos de Angelelli “eran momentos en que muy poca gente iba porque eran momentos de tanto terror, la violencia del Estado era muy grande. Y en ese momento una niña de 16 años se animó a hablar, todo el mundo se quedó paralizado, de ver que una niña se anime a hablar teniendo en cuenta el contexto en el que vivía y esa niña es quien hoy es diputada, Beba Aguirre de Soria. Hasta el día de hoy me acuerdo y se me eriza la piel de recordar la valentía de esa niña en ese momento".
Además, Cortez recordó que en esa época se fue a vivir a Norteamérica, porque su padre en ese momento trabajaba en la embajada Argentina de Washington; “yo estaba estudiando en Córdoba, deje y me fui porque en ese entonces era muy peligroso vivir acá”.
Resaltó también que desde Norteamérica se sabían muchas cosas de la Argentina de las cuales acá nadie decía nada.
Finalmente, sostuvo que la lucha de Angelelli fue por la igualdad de las clases, de la gente “igual que la luchó el Chacho Peñaloza”. Y refirió que actualmente las luchas por la igualdad se siguen daño “y creo que más todavía, más se profundiza la grieta, porque hay un grupo de gente dentro de la derecha que se cree una raza superior”.