
Falta una semana para que se cumplan tres meses de la renuncia de todo el gabinete provincial y, entre hoy o mañana, el gobernador Ricardo Quintela anunciaría los cambios en el caso que pretenda renovar funciones o quizás reestructuración para achicar gastos. La demora tiene ver con que el mandatario es poco adepto a renovar funcionarios o a ceder ante las presiones.
Los pedidos de renuncias las hizo el propio Quintela a través de su jefe de Gabinete, Juan Luna y se concretaron el 6 de noviembre del año pasado. Tras unas primeras semanas de intensos rumores sobre quien se iba o si habría ajuste para reducir el gasto público, el tema quedó en un cono de penumbras que cada tanto algún medio o alguna página virtual sacaba a relucir.
Para entonces, quizás muy a regañadientes el propio Quintela pidió las renuncias acuciado por las críticas que desde las filas del peronismo aparecieron durante la campaña electoral de octubre pasado y a posteriori con los resultados alcanzados mostrando la necesidad de un cambio en el mensaje y sobre todo de eficiencia en los cargos.
No estuvo exenta, la intensa campaña de desprestigio y anti-quintelismo que se desató en las redes sociales y medios de comunicación, especialmente páginas vinculadas a la oposición libertaria. Más recatados en el discurso, pero con el mismo énfasis, lo hicieron los dirigentes de la Unión Cívica Radical (UCR) y Provincias Unidas, conformada no solo por el PRO-macrista también con ex peronistas.
Sin respuestas
En muy pocas ocasiones, Quintela se refirió al pedido de renuncias y lo que pretendía cambiar, solo trascendieron nombres que no terminaban de confirmarse. Por un tiempo, los funcionarios se llamaron a silencio, pero contra lo que se esperaba, todas las áreas trabajaron al mismo ritmo y si tuvieron expectativas entre ellos por la continuidad o no las hicieron públicas.
Solo un par de funcionarios, Luna en su condición de Jefe de Gabinete y el ministro de Producción Ernesto “Harry” Pérez, se expresaron públicamente sobre temas de dominio público. Este último, con una fuerte postura política contra LLA y Martín Menem especialmente, desde las redes sociales.
Cada nombre o cambio que surgía iba cayendo por su propio peso, lo único que se confirmó fue la virtual desaparición de dos ministerios, el de Transporte y el de Infraestructura no por decisión de Quintela sino porque sus dos titulares, Ismael Bordagaray y Marcelo del Moral asumieron como diputados provinciales.
En general, la dirigencia tradicional del peronismo, salvo los mencionados y unos pocos más no tienen manifestaciones públicas asiduas, tampoco los militantes más jóvenes, incluso los electos recientemente no toman posturas propias, salvo el reposteo clásico de otras opiniones. Sí se observó, especialmente en lugares donde ocurrieron catástrofes climáticas, como Ulapes, Chepes, Jagüé, Capital, Los Sauces o Mazán, etc., la asistencia de material y emocional de autoridades y funcionarios de todas las áreas. Lo mismo, pero con un fin más recreativo y de ocio, el apoyo a los acontecimientos culturales y musicales que se organizaron en varios departamentos con gran afluencia de público local.
¡Un cambio en diciembre!
Más que cambio fue cubrir el cargo de secretario de la Gobernación que suele ser la mano derecha de quien ocupa el Ejecutivo y que estaba vacante desde que Armando Molina asumiera la intendencia capitalina.
Quintela no se alejó mucho de su entorno para seleccionar al nuevo integrante del gabinete ya que nombró a Ricardo Herrera, diputado nacional hasta diciembre pasado.
El chileciteño partió de una base realista “la provincia debe gestionarse con un 40% menos de recursos” y de una necesidad comunicativa imperiosa “hay que hablar con todos, hay áreas que tienen mucho trabajo, importante, que hay que potenciar, visibilizar. La gente tiene que saber en qué estamos trabajando, y que, a pesar de las dificultades, damos respuestas”.
Ratificó, como lo hizo Luna y Quintela en diversas oportunidades que la variable de ajuste en La Rioja no serán los empleados públicos (en el sentido de despidos o cesantías), más allá que la restricción de fondos afecta el salario, el pago a proveedores y los servicios lo que impacta directamente en la actividad económica de la provincia, donde los más afectados son los comerciantes.
Regreso de Quintela
El Gobernador reasumió hace unos días, -tras un breve periodo vacacional en coincidencia con el receso estival- y comenzó a ponerse en contacto con los intendentes, las bases electorales de la provincia después de octubre junto con un departamento Capital casi en empate técnico.
Oficialmente se informó que los encuentros son estrictamente de gestión de gobierno articulando municipios-provincias, sin connotaciones de política partidaria. Al menos eso se dijo públicamente porque inmediatamente después surgieron especulaciones sobre los anuncios que, en círculos cercanos al mandatario se ubican entre hoy y mañana.
Más allá de los nombres que aparecerán en el nuevo gabinete, sean nuevos o por enroque también está en la mira la eliminación de ministerios o reducción de categoría.
Si Quintela opta por la reestructuración de áreas se habla del regreso de los entes, una figura jurídica que permite descentralizar organismos para mejorar la eficiencia y evitar la superposición de funciones que se observa demasiado entre los ministerios. Las áreas más proclives a organizarse como entes serian Cultura, Turismo, entre otras.
Ante tanta expectativa, la respuesta la tendrá el Gobernador y su decisión tendrá influencias no solo en el Gobierno sino en la mirada de la opinión pública sobre la gestión.