
En el 39° Seminario de Formación Teológica que se realiza en esta ciudad se analizó la situación de las infancias. El diagnóstico marcó condiciones de vulnerabilidad por la "pobreza estructural, precarización laboral, ruptura de redes familiares y comunitarias, exceso de tecnología y adicciones". Se habló de padres desbordados y con instituciones que responden con la "lógica punitiva".
El encuentro tiene lugar en las instalaciones del Centro 5 con la presencia de delegaciones de varias provincias e incluso países latinoamericanos más representantes de instituciones sociales, religiosas, culturales y comunitarias.
En el debate sobre las infancias, los asistentes sostuvieron que la situación en que se encuentran niños y niñas, “se naturalizan: cada vez más chicos trabajando, pidiendo en la calle, siendo hipersexualizados o expuestos a situaciones de riesgo, y frente a eso aparece el discurso de que siempre fue así” cuando en realidad “los chicos no son de la calle, son arrojados a la calle, y esa naturalización silencia derechos y responsabilidades sociales”.
Niños y niñas están “cada vez más solos. Solos por la ausencia física o emocional de los adultos, por el cansancio, miedos, sobrecarga económica, problemas de salud mental y falta de proyectos colectivos. Aparecen infancias sin diálogo, sin abrazos, sin transmisión de la propia historia, atravesadas por pantallas que refuerzan el individualismo y la soledad”.
Los padres, abuelos, adultos a cargo están desbordados “cansados, exigidos, con pocas redes de apoyo, se expone a los niños a situaciones complejas o se los desatiende, no por falta de amor, sino por falta de acompañamiento social y estatal. El malestar de niños y niñas —en la escuela, en la casa o en el barrio— aparece como un llamado de atención, más que como un problema a castigar”.
Pero, las instituciones, la escuela, observan las problemáticas pero “muchas veces responden con lógicas punitivas o sin herramientas suficientes”. En ese contexto se rescató el rol del Estado “imprescindible para cuidar, cobijar y garantizar derechos, responsable cuando, por acción u omisión, perpetúa desigualdades. El desfinanciamiento de políticas públicas, el corte de programas y las llamadas ´políticas del odio´ dejan a las niñeces aún más expuestas. Sin Estado presente, el cuidado queda librado a esfuerzos fragmentados que no alcanzan”.
En el taller se habló sobre el descenso de la tasa de natalidad con un debate pendiente que debe incluir cuidado y fragilidad actual.
Tras el duro diagnóstico se marcó una salida que significa “volver al amor, al compromiso, a la solidaridad y a una comunidad organizada que escuche verdaderamente a los niños y niñas. Como se expresó en los telares y en los símbolos compartidos, cobijar las infancias es posible si el cuidado se teje entre todos: comunidad, instituciones y Estado, poniendo a las infancias en el centro”.
Entre los aportes al debate sobre infancias se escucharon los de Sonia galleguillo, Nancy Roldan, Roxana Brizuela, Claudia Cecilia, Maria Jose Caiguara y Marcela Sanchez en conjunto con el equipo de facilitadores del "Programa Primeros años" que fueron despedidos desde el ministerio de Capital Humano de la Nación.
Jornada para hoy
Ayer fue un día libre para los participantes del seminario y hoy la penúltima jornada comenzará muy temprano con misa a las 7, presentación del tema a debatir y luego el trabajo en grupos. Al final la lectura de conclusiones y a la noche una cena. Mañana será el cierre.