
La Fiesta Nacional de la Chaya dio inicio a su 57° edición con una multitud que colmó el predio del Autódromo Ciudad de La Rioja. 17 mil personas participaron de la jornada inaugural, en una noche atravesada por la emoción, la identidad cultural y una grilla artística de gran convocatoria que tuvo como número central a Abel Pintos, pero que también contó con la presencia de La Bruja Salguero, el Duo Coplanacu y El Loco Amato, entre otros destacados artistas.
En un predio repleto y acariciado por momentos por una tenue llovizna, la apertura estuvo a cargo del Ballet Oficial de la Chaya, que desplegó un cuadro coreográfico cargado de simbolismo y tradición, marcando el tono festivo de una nueva edición del encuentro mayor de los riojanos. Luego, el tradicional grito de inicio: “¡Salud La Rioja, salud Argentina, La Rioja vuelve a chayar!”, pronunciado por el locutor Juan Manuel Moreno, dio formalmente comienzo a la celebración, evocando aquellas históricas aperturas que en otros tiempos estuvieron a cargo del siempre recordado Homero Coronel Montes.
La primera propuesta musical de la noche llegó de la mano de Los Olivareños, que tuvo a su cargo la apertura artística en el escenario mayor. Con un repertorio de raíz folklórica, la agrupación marcó el pulso inicial de la velada y preparó el clima para una noche que iría creciendo en intensidad y convocatoria. El público acompañó desde temprano, con pañuelos en alto, harina y coplas, en una postal que anticipaba lo que vendría más tarde.
El momento más esperado llegó cerca de la 1 de la madrugada, cuando Abel Pintos subió al escenario y fue recibido con la primera gran ovación de la noche.
Pero la madrugada tuvo uno de sus puntos más altos con la presentación de La Bruja Salguero, riojana de trascendencia nacional que volvió a conquistar al público con una selección de chayas y canciones profundamente ligadas a la identidad provincial. Un clásico como “Camión de Germán” se convirtió en símbolo del sentimiento chayero, acompañado por el canto colectivo de miles de personas.
La madrugada continuó con la presencia del Dúo Coplanacu, uno de los nombres imprescindibles del folklore argentino, que aportó solidez y tradición al desarrollo de la primera noche. Con su formación característica -guitarras, bombo y armonías vocales precisas- el dúo ofreció un repertorio profundamente arraigado en la esencia del cancionero popular.
La primera noche encontró su tramo más festivo con la presentación de El Loco Amato, quien tuvo a su cargo el momento de mayor explosión popular de la madrugada. Con su inconfundible impronta cuartetera y un repertorio pensado para el baile, el cantante convirtió el predio en una verdadera pista a cielo abierto.
Fiel a sus presentaciones en grandes festivales, El Loco Amato combinó clásicos de su trayectoria con versiones que el público acompañó de principio a fin, en un clima de euforia que terminó de consolidar el espíritu celebratorio de la jornada.