
Se trata del australiano Nick Kyrgios, quien reconoció los hechos a través de un comunicado en sus redes sociales.
El mundo del tenis recibió una dura noticia este miércoles, luego de que se confirmara que el australiano Nick Kyrgios, finalista de Wimbledon en 2022, dio positivo en un control antidoping por consumir cocaína.
Kyrgios, que lleva varios años padeciendo lesiones que le impiden volver a su mejor nivel, reconoció los hechos a través de un comunicado en sus redes sociales.
"Quería que esto lo escucharas primero de mí. Recientemente he dado positivo en un control antidopaje en Mallorca por cocaína. Cometí un gravísimo error y asumo toda la responsabilidad", comienza el comunicado de Kyrgios.
Por otra parte, evitó dar excusas, aunque aclaró: "Los últimos dos años de lesiones me han pasado una enorme factura, tanto física como mentalmente. Mi cuerpo no ha sido capaz de hacer lo que mi mente esperaba de él, y aceptar que me estoy acercando al final de mi carrera ha sido más difícil de lo que jamás imaginé".
Además, destacó que "esto me ha servido como una llamada de atención. Durante los próximos 28 días me alejaré de las redes sociales y de la vida pública mientras me centro en recuperarme y ponerme bien".
Finalmente, adelantó: "Haré el trabajo necesario y volveré siendo mejor. Nick".
Kyrgios se destacó siempre como el "chico malo" del circuito, por sus constantes polémicas que incluso le generaron problemas con estrellas mundiales como el español Rafael Nadal y el suizo Stan Wawrinka, entre otros.
El mejor momento de su carrera se dio en el 2022, en la que fue una temporada donde decidió enfocarse al 100% en el tenis y lo demostró con muy buenos resultados. Allí no solo ganó el ATP 500 de Washington, sino que también alcanzó la final en Wimbledon y los cuartos de final en el US Open.
Luego de aquella gran temporada, el australiano nunca pudo mantener la regularidad en el circuito debido a diversos problemas físicos que lo mantuvieron alejado de las canchas.
Aún no se conoce la sanción que recibirá, pero podría ser de hasta cuatro años sin competir.