
A 50 años y dos meses del secuestro, sus restos fueron identificados en Loma del Torito, sitio cercano al centro clandestino de detención y tortura La Perla, en Córdoba. Tenía 23 años cuando desapareció junto a su compañera, Adriana Díaz Ríos, y su familia nunca dejó de buscarlos. Su hijo Sebastián, que tenía cinco meses cuando se lo llevaron, y su hermana Julia sostuvieron la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.
La Secretaría de Derechos Humanos de La Rioja dio a conocer la identificación de Juan Carlos Soulier Guillén, conocido como “El Negro”, un riojano desaparecido durante la última dictadura cívico-militar cuyos restos fueron reconocidos en el sitio denominado Loma del Torito, en las inmediaciones del centro clandestino de detención, tortura y exterminio La Perla, en Córdoba.
Nacido en La Rioja el 1 de noviembre de 1952, Juan Carlos tenía apenas dos años cuando sus padres se trasladaron con él y su hermano Luis a Córdoba, en busca de mejores oportunidades educativas para sus hijos. Allí creció junto a su familia, estudió en el Colegio Pío X y comenzó a trabajar desde muy joven en la empresa familiar de electricidad.
Quienes lo conocieron lo recuerdan por su alegría, su simpatía y su sentido del humor. Era habilidoso con las manos, le gustaba bailar, cocinar y compartir con sus seres queridos. Sin embargo, su historia también estuvo marcada por el compromiso político y la militancia por una sociedad más justa.
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