
El nuevo módulo de empresas del Mapa de la Deuda desarrollado con el apoyo de APYME revela que la morosidad en microempresas cuadruplica a la de las grandes compañías y roza el 28% en ramas como la construcción.
Las PyMEs, que concentran más del 70% del empleo formal y sostienen la actividad productiva en todo el país transita un escenario de grave estrés financiero. A través de la nueva herramienta interactiva para Empresas, el proyecto Mapa de la Deuda (mapadeladeuda.ar) presenta una radiografía completa sobre el endeudamiento corporativo en la Argentina.
La brecha por tamaño: la asfixia del eslabón más chico
El análisis por tamaño de empresa demuestra que el deterioro crediticio se concentra con fuerza en las unidades más vulnerables del entramado productivo:
●Microempresas en alerta máxima: Registran una tasa de mora del 17,73% en monto, multiplicando casi por cinco el registro de las firmas corporativas (3,74%). En cantidad de empresas, casi 14 de cada 100 microfirmas endeudadas (13,83%) ya están en situación irregular.
●Pequeñas y medianas firmas: La morosidad en montos alcanza el 9,86% en pequeñas empresas (con 12,07% de las firmas en mora) y se sitúa en 7,34% en las medianas.
●Grandes empresas: Concentran el 90,3% del total del crédito del país ($74,01 billones) con una mora por monto contenida de apenas el 3,74%.
●Monotributistas y autónomos: El ecosistema de trabajadores independientes y cuentapropistas productivos arrastra un atraso del 11,67% en montos y golpea al 15,16% de los deudores (más de 645.000 personas en mora).
La tasa de mora a nivel general de las empresas, en montos del 4,13%, oculta una profunda distorsión regresiva: mientras las corporaciones sostienen indicadores estables, las micro y pequeñas PyMEs sufren una morosidad de dos dígitos que amenaza directamente la cadena de pagos y los puestos de trabajo.
Los perdedores del modelo económico
La asfixia financiera afecta de manera directa a los sectores más intensivos en mano de obra, cuyos ingresos dependen del deprimido mercado interno:
●Construcción: Es la actividad con mayor deterioro crediticio del país. En las microempresas del sector, la mora escala al récord del 27,85% en montos (y 19,86% en cantidad de firmas). Un claro impacto del freno a la obra pública y el encarecimiento de los costos de la obra privada.
●Industria orientada a bienes de consumo: La morosidad
●En Microempresas llega al 20,50%, golpeada por la contracción del mercado interno y los aumentos de costos operativos.
●Comercio: Los comercios de bienes esenciales registran un 19,75% de mora, mientras que en el comercio de bienes de lujo trepa al 17,00%.
Es un deterioro generalizado de la economía corporativa
●Durante el último trimestre de 2025 se triplicó la cantidad de empresas y personas que emitieron cheques sin fondos.
●El 42,3% de las empresas PyMEs que refinanciaron sus deudas durante 2026, volvió a entrar en situación de morosidad, frente a sólo 16,3% que mejoró su situación crediticia. En grandes empresas es peor, 49% empeoran y solo 10,9% mejoran.
●En los canales de crédito con garantías la tasa de PyMEs en situación de mora creció muchísimo: se triplicó en SGRs en los últimos dos años y se duplicó en FGCP durante el primer semestre de 2026.
Divergencias en las economías regionales
El monitor territorial de 24 jurisdicciones expone una fuerte divergencia geográfica. Distritos donde la actividad depende casi exclusivamente de micro y pequeños emprendimientos registran los índices más críticos de mora total corporativa: Santiago del Estero (13,32%), Chaco (12,28%), La Rioja (11,74%) y Chubut (11,41%). Por el contrario, distritos como la Ciudad de Buenos Aires (2,40%) o Tierra del Fuego (1,52%) exhiben menores ratios de atraso por la concentración de sedes centrales corporativas.
"El promedio general del 4% da una falsa sensación de normalidad porque las grandes empresas concentran nueve de cada diez pesos y tienen menores montos en mora. Pero en las micro y pequeñas PyMEs, que son las que generan la mayor parte del trabajo registrado, los niveles de mora de dos dígitos muestran una asfixia real. Cuando una PyME no puede sostener sus deudas y baja la persiana, no quiebra un número en una planilla, se destruyen fuentes de trabajo reales en todo el territorio nacional", señalaron desde el equipo de investigación del Mapa de la Deuda.