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08/07/20

"Siempre hay prejuicios con la sexualidad"

Liliana Oviedo es terapista ocupacional, trabaja en el ámbito de la salud y de la educación. Ha publicado varios libros de temas variados, “Otras formas de amar”, “Historias de amor y de vida”, “Cómo enfrentar las crisis económicas”, “Prostitutas”, y ha terminado su sexta obra, “Lujuriosas” es el relato que le da el título a una serie de cuentos cuya singularidad es la temática erótica, género no muy cultivado en La Rioja.



Por Roberto Rojo

-¿Que la motivó a escribir Lujuriosas?

-Lujuriosas es para mí un gran acto de rebeldía a una educación que han tenido las mujeres de mi generación con respecto a la sexualidad, y de la que he sido absolutamente obediente.
Una educación donde la cultura patriarcal y sobre todo la religión marcaron nuestra forma de comportarnos, no solo social sino íntimamente. Una educación que no ha tenido las mismas libertades individuales que el varón;   que consideraba la formación de la familia y los hijos como una circunstancia natural y no una elección libre. Una educación que divide a las mujeres en buenas y malas por la forma en que viven su sexualidad
Lujuriosas  es el resultado de un proceso de evolución y transformación personal que me ha llevado algunos años y que creo, aún no ha terminado .Esa  deconstrucción  ha sido fundamental y necesaria. No en el sentido de destruir  para luego construir algo mejor sino de agregar, de sumar. Es decir que no reniego de aquellas rígidas  estructuras.
No sería lo que soy sin ser lo que fui. Una es la continuación y la complementación de la otra  y ambas son las que me han dado el material para recrear a estas  mujeres.
Si bien no es un libro autoreferencial, cada una de estas historias está salpicada de mi historia vital. Todas estas mujeres tienen pedacitos de mí; no tanto de lo que fui sino de lo que hubiese querido ser.

-¿Cree que todavía hay prejuicios?
-Si. Siempre hay prejuicios con temas relacionados a la sexualidad. Nos cuesta abordarlo porque siempre ha sido un tema tabú, y como nos cuesta lo hacemos desde el humor o la vulgaridad como una forma de descomprimir la tensión que nos produce. De ese modo le quitamos seriedad a un tema que generalmente trivializamos o limitamos a la genitalidad, pero que es el aspecto central del ser humano por cuanto significa la fuerza creadora de la energía vital o libido
  Los primeros prejuicios que tuve que sortear fueron los propios. Este libro no tiene que ver con mi perfil. Hablar de erotismo y pornografía no ha sido fácil para una mujer, madre, abuela y profesional de la salud y la educación en un área muy sensible como es la discapacidad.
He usado las redes sociales, sobre todo Facebook, que es popular para mostrar de a poco ese cambio del que te hablaba y que se dio en los últimos 5 años; y sondear las reacciones de la gente. Son una herramienta valiosa para analizar las conductas sociales en general. Suelo hacer publicaciones para provocar determinadas respuestas. Te doy un ejemplo: un día publiqué “la pandemia me cagó la presentación de Lujuriosas”. El 90 % de las opiniones estaban referidas a mi modo de expresarme más que al contenido. Algunas expresiones de asombro como ¡señora! O ¡licenciada!
Es que para el patriarcado la mujer debe ser sumisa, delicada, religiosa y hasta monogáma; mandatos culturales que yo misma compartía. Por eso no es raro que la gente se escandalice que una mujer grande, profesional y para colmo escritora, se exprese de una forma vulgar. Hay que romper de a poco con eso prejuicios y estereotipos que no nos han hecho nada bien.
Situarse en la vereda opuesta en la mitad de la vida ha sido  difícil pero sumamente catártico, necesario y  enriquecedor. Lo veo como un signo de madurez y evolución.
y una mujer madura puede ser tan versátil como para  escribir sobre erotismo o mandarle fotos hot a una pareja veinte años menor al mismo tiempo que tejer una bufanda para su nieto o madrugar todos los días para ir a trabajar, sin que –al fin- no la limiten los juicios externos o las etiquetas sociales

-Cuando prevé presentar el libro?
Con la Secretaria de la Mujer teníamos previsto hacer la presentación a mediados de Marzo, unos días antes que se decretara el aislamiento obligatorio. La idea era proponer una modalidad interactiva con el público para analizar todas las cuestiones de género, que por estos tiempos más que nunca  nos interpela.
También tenía la expectativa que fuera presentado en la Feria delLibro. Particularmente disfruto de la presentación en sociedad de mis libro. Lo siento como el último acto en el que me pertenece antes de entregárselo al lector. Además es la oportunidad de juntarnos entre amigos y sobre todo con los lectores. Eso hace que no me vea motivada a un acto virtual. Por lo tanto quedará en suspenso hasta tanto se den las condiciones para reunirnos.

-¿Cómo observa la actividad intelectual en La Rioja?

Sin temor a equivocarme diría que La Rioja es una provincia de artistas como pocas; no sólo literaria sino en todas sus expresiones, y tengo mi hipótesis: creo que siempre hay una ley de compensación en busca de un equilibrio. Lo que no mata fortalece y ahí creo que está el origen, en lo que carecemos. La desventajosa ubicación de La Rioja, y hasta la pobreza, son circunstancias que a mi criterio ayudan a desarrollar la creatividad y la imaginación.

Viajando por el norte argentino conocí un pueblito muy chico en Jujuy, Yala, más bien un caserío en la puna jujeña; y salvando algunas diferencias lo asocié con Villa Nidia de David Gatica. Son esos lugares alejados de las grandes urbes y con tantas carencias donde el ser humano, desde su realidad cotidiana, expresa de forma genuina sus sentimientos y emociones recreando la estética del arte.