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10/07/20

“Dentro de la ley todo fuera de la ley nada" (J. Perón)

Sería importante en la ocasión, iniciar un acotado repaso de la historia del hombre, su organización social y política. Sus marchas y contramarchas. Sus conquistas de usurpación y sometimientos, sus derrotas, los sacrificios, las victorias, que no fueron solo de glorias, sino de escarmientos, sufrimientos y de tragedia para los pueblos dominados.



 

Por Guito Vergara

Los pináculos del triunfo solo se encumbraban para entregar los tributos al vencedor y el laural con quien coronaban el honor, mientras tanto, el fuego encendidos en las piras, servía para alumbrar en los rostros de los derrotados, el miedo que calaba el sometimiento. Nunca, después de las batallas, prometieron libertades o derechos para sus pueblos. El hombre, pocas veces fue generoso en sus marchas de conquistas. Se imponían a sangre y fuego. Era la Ley del vencedor que depredaba todo como trofeo de guerra. La historia del hombre de occidente, nace junto a la filosofía en Grecia, erudita y lustrosa, luego de Grecia tiene su desarrollo en la Edad Media, su resurgimiento con el Renacimiento y su reaparición con la Modernidad, la Revolución Francesa, el Capitalismo, la Revolución Industrial. “Es el continente del saber”, decía Sarmiento. La Edad Media es la edad de la espera. La historia se detiene, porque ya no es la historia de los hombres, es la historia de los hombres que esperan el cumplimiento de la promesa para acceder al reino de Dios. El hombre de la edad media vivía sin pensar, en un estado bucólico, se conformaba solo con tener mujer e hijos, nada más, el pensamiento lo ejercía el rey o el señor feudal que interpretaban la “opinión” de Dios y luego la trasmitían a los súbitos. La Ley era Dios. Pero Rene Descarte, filósofo racionalista, no estaba convencido de que el hombre de la Edad Media no “pensara”. Escribe un texto: “El Discurso del Método”, es un gesto revolucionario de Descarte. “El orden natural de las cosas –decía - siempre es el orden del poder.” Entonces, Descarte pone a la razón, como centro de explicación de la historia. Pone al hombre en el centro del conocimiento y de la verdad. Después va a proclamar: Dios ha muerto. Solo el hombre vive. La Ley de la Razón. La línea del pensamiento racional: Descarte, Kant, Hegel, Nietzsche, Marx, Heidegger. Muchos de ellos, terminaran aportando a los fundamentos del pensamiento de la Revolución Francesa. Después vendrá el capitalismo a lodo y sangre y proclamará: “El mundo existe cuando el capitalismo decide que exista porque decide dominarlo”.

En la Argentina, Juan Perón consideraba en sus análisis: “el capitalismo nace de la Revolución Francesa. Entonces los pueblos piensan hoy, que ese mismo avance podrá ser más lento quizás, pero se puede hacer sin necesidad de sacrificar a los pueblos, que eso es lo humano, que es lo natural, y que es también lo científico”. La Argentina debe incorporarse al tren de la historia – pregonaba Sarmiento -. El tren de la historia lo marcan los países hegemónicos de esta historia. Francia en lo cultural, Inglaterra en lo económico y EE.UU. con sus instituciones. Es el tecno capitalismo, es el mercantilismo mas desaforado y se ha olvidado de preguntar por el hombre (por el Ser de Heidegger). La ley de la supremacía.

La historia rara vez se repite o retrocede. Avanza, en permanente transformación. Más allá de sus aciertos y errores, cabe preguntarnos ¿cuál es el principal legado de Juan Perón? Sin lugar a dudas, haber sentado las bases de un proyecto emancipador, que debemos actualizar y enriquecer.

Perón consideraba que no existe nada en el mundo por ahora, que aventajara al sistema capitalista en su etapa de acumulación, pero también sentenciaba que no existe sistema más injusto y arbitrario en el momento de la distribución que el capitalismo. El capitalismo no distribuye, acumula para sí mismo para poder dominar. Hoy en nuestra provincia – La Rioja - se percibe que la lucha por la democracia es una lucha por la política. La política liberal que ha introducido la falsificado ideológica al peronismo, intenta imponer en una clara orientación autoritaria, un profundo contenido antidemocrático, confundiendo lo público con lo privado, de manera perversa, como política de estado. Ello debe comprometernos a todos los riojanos a una recomprension y revalorización del sentido de la democracia.   Hace algunos días el abogado peronista de Chepes Nicolás Eduardo Mercado y la abogada Cristina Salzwedel en representación de la Red de Mujeres Riojana cuestionaron duramente la propuesta del gobernador Quíntela. Para el abogado Mercado, Claudio Saúl no cumplía con los requisitos constitucionales para ser propuesto por el gobernador Quíntela y designado por a Cámara de Diputados de la Provincia como miembro del Superior Tribunal de Justicia. El abogado Claudio Saúl tenía la matrícula de letrado suspendida desde el año 2006 y la Constitución de la Provincia, exige la matricula efectiva para ser designado miembro del S.T.J. Más allá del avasallamiento a nuestra constitución, al pueblo de La Rioja, al proceso de institucionalizar el debate por las ideas, seguimos totalmente convencido como argentino, con aquella sentencia de Juan Perón: “Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada”. Ley de la democracia.