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26/11/20

La muerte de Dios

‘El más humano de los dioses’, ‘el Dios sucio’, escribía Galeano. ‘A mí no me importa lo que hizo con su vida Maradona, sino lo que hizo con la mía’, decía el negro Fontanarrosa. Eran frases que circulaban antes de la noticia, que llegó después de las doce del mediodía del miércoles 25, cuando el barrilete cósmico pasó a la eternidad. Desde hace mucho tiempo que no se veía tanto dolor en las calles. Solo pocos tienen en nuestro país el honor de ser llorados por el pueblo.



Por Carlos Liendro

Diego nos representaba como argentinos: estaba lleno de contradicciones. Uno era el futbolista y otra cuestión su vida. Pero eso no importaba, los sentimientos de felicidad y las alegrías que había creado, superaban lo que no podía explicarse. La pasión tiene esas vicisitudes. Esta vez la televisión nos permitió volver a ver cientos de imágenes del campeón mundial de 1986, con el inolvidable gol a los ingleses. Hoy son historias, para las nuevas generaciones y miles que nunca lo vieron jugar en vivo y empezaron a quererlo. Por eso para muchos se murió un familiar directo. La radio se llenó de voces de quienes estuvieron con él en anécdotas. Como aquella que estuvo junto al Papa Francisco. Había tenido una mala experiencia con el Papa Juan Pablo II, porque en ese tiempo andaba buscando un pastor que lo ayudara a salir de las drogas. Cuenta Maradona que consiguieron audiencia en el Vaticano, y que cuando se encontró con el Papa polaco, este le pidió un autógrafo. La experiencia con Francisco fue diferente. Lo había convocado para jugar un gran partido en beneficio de la Paz y los pobres del mundo.

Diego ha entrado en la categoría del mito. Se pueden comparar pocos los acontecimientos, entre los argentinos, que hayan conmocionado tanto en el país como en el mundo. Gardel, y Eva fueron vistos como fenómenos populares en sus exequias, y valorados mucho más luego de su paso a la inmortalidad. Estos tiempos no son de óperas (como aquella que hicieron de Eva; contando una historia falsa), pero sí de series y películas que los harán más inmortales: Eva, El Che y Maradona.

Las tapas de los principales diarios del mundo, lo despidieron en la portada: Francia, Inglaterra, México, Brasil, España, Polonia. Y esto demuestra, que la noticia no ha pasado indiferente. Hasta el presidente de Francia, Emmanuel Macrón, envió una carta a nuestro presidente por la muerte de Diego, mostrando su admiración (“Un bailarín en botines, no era un atleta sino un artista, encarnaba la magia del juego”. Es que Maradona no solo fue un futbolista. Representó- y a esos a muchos no le gustaba- la rebeldía en el gran negocio y el mercado negro que es el fútbol internacional. Fue uno de los pocos que denunciaron las condiciones de los jugadores ante la FIFA, y la idea de crear un sindicato internacional para jugadores. Estas cuestiones le quitaron la continuidad de la dirección de la selección argentina luego del mundial de Sudáfrica, cuando le habían prometido que continuaría. Los periodistas deportivos, algunos con su cara de piedra ó el machismo autóctono que los caracteriza, se los vio conmoverse (duros, no se permitieron llorar en cámara). Lo han recordado en todas sus etapas, desde aquel ‘cebollita’, pasando por sus campeonatos mundiales, sus fotos con Fidel (que muchos recordaron que falleció el mismo día del Comandante), con Chávez y luego con Maduro en Venezuela. Esa insolencia no se la perdonaba el poder del establishment. Los poderosos no podían domesticarlo y eso no fue gratis. Por eso debemos separar lo que nos dejó como magia deportiva, de lo que fue su vida. Que los ‘odiadores seriales’ de los medios, que se encargan de que el pueblo viva en la tristeza, no empañe, como siempre confundiendo estas cuestiones.

Los dioses de las religiones desaparecidas en sus silencios, nos hablan a través de lo sagrado en el arte. Y su juego era un arte. No sirve compararlo con Messi (como han intentando millones de veces); ‘El pibe de oro’ (como lo conocen en España) ya es inmortal. En Nápoles (Italia), han cambiado el nombre del estadio, y va superando a su santo San Genaro. Aquí hay otro capítulo de su vida, siete años, donde consiguió títulos, campeonatos, copas europeas. Les había dado tanto a los napolitanos, que vivían acomplejados por el norte italiano, que los hizo tratarlos de igual a igual.

Creo que la mayoría creíamos que también de esta iba a zafar. Había pasado tantas ‘situaciones límites’ en los 90 y en el 2004 (cuando en Uruguay, estuvo en coma), Luego vino su recuperación en Cuba, cuando aquí ya lo desahuciaban por el tema de drogas. Pensábamos que luego de esa operación, donde se vio la foto- que dio la vuelta al mundo- junto al cirujano que lo operó, iba a adelgazar, cuidarse y estar de nuevo como DT.

Gente de la cultura, deportistas internacionales, músicos, todos recordaron a Maradona. Era nuestro embajador, nacido en Villa Fiorito. Muchos argentinos que están en el exterior como corresponsales, escritores, científicos, comentan que uno ande, por China, la India, en algún país de África, decías que era argentino y te respondían: ah, Maradona!

Ha muerto nuestro Dios pagano. Un Dios que vivía en un barrio privado: “privado de luz, de agua, de comida”, cómo el mismo se ironizaba con sus célebres frases. Está en el pedestal del Olimpo imaginario de quienes le han dado pequeñas e n alegrías a millones en este sufrido país. En el partido homenaje que se le hizo en Boca, dijo uno de sus grandes verdades: “Yo me equivoqué y pagué…la pelota no se mancha”. Ya vendrán la guerra de los abogados por la ‘marca’ Maradona y la telenovela que veremos por TV de su familia. Por ahora sigue siendo impresionante ver tanta gente formar fila para despedir a su ídolo. Conmueve y nos emociona tanto la muerte del Dios nacido en Villa Fiorito, porque nos hace entender que nosotros sí, somos mortales.