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02/12/20

Las contradicciones del Estado y el exitismo argento

El principio de igualdad ante la ley: "La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre ni de nacimiento; no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad”.



Por Jorge Reinoso Rivera

En tiempos de pandemia el gobierno argentino implementó una serie de protocolos que todos sin excepción debemos cumplir, la pandemia llegó para cambiar las formas en las que se hacen las cosas, desde las salidas recreativas, las formas de trabajar y hasta las formas de enterrar a nuestros muertos.

El protocolo de fallecimiento de un ser querido es: El velatorio no debe durar más de 4 horas, el familiar podrá permanecer en la sala de sepelio por el lapso de 3 horas, se puede realizar a cajón abierto, evitando el contacto del familiar con el fallecido y con el cajón, es obligatorio el uso de cubrebocas o tapabocas en los familiares y en el personal de la funeraria, podrán asistir al velatorio no más de 5 personas de su círculo íntimo, debiendo guardar una distancia mínima de 2 metros entre ellas, se recomienda desalentar el contacto directo entre las familias, como apretones de manos, abrazos y besos en el servicio o funeral, se recomienda que no concurran personas con factores de riesgo, ni mayores de 65 años entre otras recomendaciones.

Ahora bien…, este protocolo que parecería ser para todos, es algo que para algunos no se debe cumplir, expongo esta situación ya que en muy pocos días de diferencia tuvimos dos casos de fallecidos que parece que están exceptuados de cumplir con los protocolos, uno de ellos es el caso del reconocido empresario y millonario Jorge Brito, quien falleciera tras accidentarse en helicóptero, a cuyo funeral asistieron mas de 5 personas y el otro caso es el de Diego Armando Maradona.

Nadie puede negar lo que Maradona ha significado y significa para la Argentina desde lo deportivo, pero en plena emergencia sanitaria el nivel de irresponsabilidad de sus admiradores y fanáticos, deja mucho que desear y terminan dando un pésimo ejemplo al mundo ya que por un lado somos el País récord en confinamiento y por el otro, ante un lamentable deceso, parecería ser que nada nos importa, cero distanciamiento, cero cubrebocas y aglomeración desmedida.

Pareciera que para las autoridades que deben hacer cumplir estos protocolos, existiese ciudadanos de primera y ciudadanos de cuarta categoría, es más, la policía detiene a aquellos “simples mortales” que hacen una fiesta o que superan la hora permitida de “juntada” (que festejan un cumpleaños), y la misma policía en el caso de Maradona, sin embargo, parecería custodiar a las aglomeraciones producidas por el deceso de este fabuloso deportista.

Toda muerte de un ser humano hay que profundamente lamentar, pero el “irracional exitismo argento” parecería discriminar entre un famoso o una acaudalada persona y un simple obrero que desde el anonimato trabaja día a día poniéndole el “lomo” a este País pare hacerlo grande, pero eso si…, este último…, debe cumplir con todos los protocolos.