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24/02/21

El primer triunfo peronista

El calendario peronista evoca fechas emblemáticas como el 17 de octubre, el 26 de junio y el 01 de julio, pero son escasas las referencias acerca de su primer triunfo electoral en el país y especialmente en La Rioja.



Por: Rodrigo Torres y Natalia Albarez Gómez (*)

El 24 de febrero de 1946, la fórmula presidencial conformada por Juan Domingo Perón y Hortencio Quijano se impuso a los candidatos de la Unión Democrática, José Tamborini y Enrique Mosca. Y en La Rioja, la dupla peronista conformada por los dirigentes, de origen radical, Leovino Martínez y José Francisco de la Vega venció a los candidatos de la Unión Democrática, Carlos Luna Valdez y Lídoro Cabrera. 
En realidad, el proceso que derivó en el triunfo peronista de 1946 se había iniciado poco después del golpe de estado del 4 de junio de 1943 que puso fin a la “década infame”, caracterizada por el fraude electoral y la entrega del capital nacional a intereses foráneos.
Entre los múltiples factores que originaron el triunfo del peronismo riojano no pueden soslayarse el ascendente liderazgo nacional del entonces coronel Perón y la concreción de importantes conquistas laborales y sociales que empezaron a transformar positivamente el presente de pobreza y marginación en el que estaba sumido el pueblo riojano.
Años antes, una comisión del Congreso Nacional integrada, entre otros, por el célebre legislador porteño, Alfredo Palacios se había horrorizado ante el dantesco escenario de miseria y despojo en el que vivía gran parte de la población riojana y catamarqueña. Como muestra de ello, en 1935, la ciudad de La Rioja registró el mayor índice de mortalidad infantil del país y en 1938, el 30 por ciento la población masculina era analfabeta . 
La última intervención previa a las elecciones de 1946 fue clave para la instauración del proyecto de transformación nacional que privilegió el respeto de los derechos fundamentales de los y las ciudadanas y la defensa de los intereses de la Nación. Tal proceso estuvo a cargo de un hombre muy cercano a Perón: Rafael Ocampo Giménez. Al recorrer la provincia, el interventor afirmaba que La Rioja “había sido empobrecida por la acción ineficaz de sus Gobiernos” 
Con vistas a las elecciones, en 1945, Ocampo Giménez se encargó de articular alianzas con vertientes del radicalismo, fuertemente dividido y sumó al partido laborista. 
El nuevo arco político provincial alineado con Perón estaba conformado por dirigentes que habían adherido a los postulados del proceso anterior, denominado “La Concordancia”, pero también por referentes sindicales, entre los que se destacaban los provenientes del sindicato ferroviario, más conocido como La Fraternidad. 
En este proceso de articulación de su nueva identidad política, el incipiente peronismo riojano enfatizó sus diferencias con las gestiones precedentes y su voluntad de promover la unidad partidaria e ideológica hacia el futuro. 
Es decir, la nueva hegemonía política provincial negó sus vínculos con el proceso político anterior y realizó ingentes esfuerzos para construir un espacio homogéneo en términos doctrinarios y alineado con el proyecto del nuevo mandatario nacional. Incluso, cuando Perón pasó en campaña por nuestra provincia el 28 de diciembre de 1945, La Rioja ya era eminentemente peronista.
Lamentablemente, el primer peronismo riojano tuvo un origen accidentado porque Leovino Martínez falleció poco antes de asumir y el vicegobernador de la Vega gobernó en un mar de internas que derivaron en la intervención federal de la Provincia. 
En este marco, es menester señalar que la reflexión sobre el surgimiento de los peronismos del interior, como el riojano, demanda interpretar contextos sociales y políticos diferentes al de las provincias poderosas, en las que había un polo obrero de importante desarrollo y un movimiento sindical con una fuerte injerencia en los procesos de constitución de las identidades políticas. 
Finalmente, tal vez, estas expresiones  del periodista y ex intendente capitalino, Ángel María Vargas reflejen el espíritu de la dirigencia del primer peronismo riojano: “Soy Peronista de la primera hora, cuando lo único que teníamos para repartirnos eran fatigas, angustias y dolores. Los ideales del partido no son mercaderías para venderlas en un mostrador sino el alma misma de la patria que busca, en esta forma, su camino a la felicidad de nuestros hijos…”.
 
(*) Docentes e Investigadores SECyT UNLaR