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En la Argentina, 1 de cada 44 niños sufre Trastorno del Espectro Autista

Como cada 2 de abril, se promueve la inclusión social y calidad de vida en defensa de los derechos civiles de quienes padecen Autismo, con el propósito de sensibilizar a todos los sectores de la sociedad y la importancia de adoptar medidas para protegerlos.



L a Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 2 de abril como Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, aprobado un 18 de diciembre de 2007, a fin de institucionalizar la toma de conciencia y darlo a conocer promoviendo la inclusión social y la calidad de vida de personas con este trastorno.

En Argentina, según estadísticas de Salud, 1 de cada 44 niños se encuentra dentro del Trastorno del Espectro Autista, cuya incidencia se ha incrementado en gran medida en los últimos años y su origen no se puede determinar con exactitud, pero se cree que es imprescindible tener un diagnóstico temprano. La conmemoración permite que año a año se fortalezca el apoyo mutuo entre las personas con autismo, sus familiares, amigos y la sociedad en general a fin de que conozcan más sobre el trastorno y la importancia de prevenir, diagnosticar y ayudar a las personas que lo padecen “Un feliz viaje por la vida” sintetiza de alguna manera lo que cada familia procura para quien padece del TEA (Trastorno del Espectro Autista) y Asperger.

Es una oportunidad para educar sobre las consecuencias de la ignorancia y de la negativa a reconocer como un trastorno que requiere atención especial, además de sensibilizar a todos los sectores de la sociedad sobre el Autismo y Asperger, sus derechos y la importancia de adoptar medidas para protegerlos.

La comunicación educativa es un elemento clave, por cuanto ayuda a concientizar a las personas sobre las consecuencias del trastorno y cómo pueden intervenir para mejorarlo, por lo que la información es imprescindible. Algunos expertos consideran que las personas con autismo podrían mejorar si la sociedad y los padres ayudaran a identificar las características de este trastorno en niños en tempranas edades.

La jornada nacional e internacional es una gran efemérides para educar sobre las consecuencias de la ignorancia y de la negativa a reconocer al autismo como un trastorno que requiere atención especial al tratarse de un trastorno del neurodesarrollo, con déficits en la comunicación y en el lenguaje, siendo muy repetitivos, además muestran intereses restringidos, como juegos y movimientos repetitivos y persistentes, como aleteo, girar sobre sí mismos y autoestimulaciones o esteriotípias.

Hans Asperger denominó al Autismo como “psicopatía autista” en 1944, detallando que los niños con esta patología padecían una falta de empatía, pobres habilidades sociales, fijación con determinadas cosas, conversación consigo mismo y movimientos torpes. Por su parte, Lorna Wing propuso el nombre del Síndrome de Asperger en 1981 en la Unidad de Psiquiatría Social MRC, Instituto de Psiquiatría, de Londres.

Se trata de un trastorno del desarrollo mental que forma parte del Trastorno del Espectro Autista. Estas personas tienen una capacidad de observar minuciosamente los detalles, en vez de la observación del todo, como las personas neurotípicas.

Su nivel de procesamiento está más desarrollado en algunas áreas específicas, que les hacen destacar del resto de personas. Además, se sienten agobiados o angustiados por mantener el contacto ocular durante un tiempo prolongado. Las personas con Asperger suelen tener intereses muy específicos y pueden hablar sobre ellos durante largos períodos de tiempo sin parar; tener fijación por un tema en concreto, como matemáticas, física, química, música, astronomía, medios de transporte como trenes y ordenadores; son muy perfeccionistas y con una gran memoria, y en muchos casos tienen inflexibilidad cognitiva. Pueden llevar una vida normal y exitosa, pero algunas de ellas necesitan apoyo en algunas áreas desde edades tempranas, adolescencia y a veces en edad adulta.

 
Garantizar los derechos, perspectivas y bienestar
 
 El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, enfatizó en el 2022 que “debemos garantizar que se consideren esenciales los derechos, las perspectivas y el bienestar de las personas con discapacidad, incluidas las personas con Autismo, al construir un futuro mejor después de la pandemia”. El azul es el color simbólico del Autismo, ya que las personas que lo padecen parecen ser más sensibles a esa tonalidad que los demás niños y adultos, como efecto calmante, lo cual les permite tranquilizarse y concentrarse mejor, además de infundirles seguridad.