
A la edad de 79 años dejó de existir ayer en esta Capital, Tito Eduardo Ferreyra, más conocido entre sus compañeros como el "Pirata", que había ingresado al Diario El Independiente a los pocos meses de su fundación.
Tito Ferreyra fue un obligado referente del diario había nacido el 24 de febrero de 1944, en la ciudad de Jáchal, provincia de San Juan. Tenía apenas 3 años, cuando junto a su familia se radicaron en esta ciudad Capital, a partir del cual comenzó a tejer su historia con autonomía riojana.
El “Pirata” como era conocido por todos, se podría considerar un referente histórico en la vida institucional del diario y en la práctica casi fue uno de los fundadores del diario, pues había ingresado el 24 de abril de 1960 en calidad de aprendiz tipógrafo.
Siempre anidó en la esperanza de su corazón ingresar a la Editorial Norte, editora del Diario El Independiente, pues a poco de culminar sus primarios comenzó a visualizar un oficio que le permitiera conocer los secretos de una imprenta y para lo cual comenzó a estudiar las artes gráficas.
Y la suerte no le fue esquiva para Tito, pues recién había cumplido los 15 años cuando se anotició que el diario necesitaba tipógrafos, por lo que fue el momento en que aprovechó para iniciarse como trabajador en el diario. En esa época todo era de plomo, con letras movibles, tanto para los títulos, los textos y los avisos.
Comenzó a trabajar en el diario en condición de aprendiz de saca pruebas, tiempos en que la tarea era bastante sacrificada y así poco a poco y con el paso de los años se fue superando en su oficio hasta llegar a la categoría de oficial tipógrafo y más tarde linotipista especializado.
Tito junto a otro de sus compañeros cumplía la tarea de linotipista, un oficio un poco riesgoso y también insalubre pues se trabaja con plomo a alta temperatura.
Como parte integrante del diario fue partícipe de las primeras reuniones en la que se comenzó a perfilar el proyecto de una cooperativa gráfica, lo que significó para muchos colaborar económicamente y hasta arriesgar capitales que luego se convirtieron en acciones.
Como trabajador, el “Pirata” entregó gran parte de su tiempo para sostener la empresa y ello le valió ser partícipe de otro momento histórico en la institución, cuando el 9 de abril de 1971, fue partícipe activo de la asamblea que se había realizado en la calle 9 de Julio Nº 223, cuando se decidió conformar la primera cooperativa gráfica en el país, dando así nacimiento a COPEGRAF Ltda.
Fue así que Tito se convirtió en el asociado Nº 1, de la novel cooperativa que había revolucionado las estructuras asociativas en el país. Su trabajo, su entrega a la cooperativa fue una constante en la vida del “Pirata” que le valió el reconocimiento de sus propios compañeros y de la institución misma.
Con el advenimiento de la tecnología, el diario se reconvirtió, motivo por el cual Tito abandonó para siempre la linotipo y aún con voluntad y ganas de seguir, continuó trabajando en otras secciones del diario como el Archivo, donde desplegó una intensa actividad.
Pero en el paso del tiempo, todo ese esfuerzo de muchos años trabajando durante jornadas enteras comenzaron a pasarle factura en su salud, por lo que de pronto bajó el ritmo de su actividad y debió adecuarse a una tarea de colaborar en tareas que no le demandaran mucho esfuerzo. Este “Pirata” entre las linotipos ya no era el mismo, pues su físico también comenzó a debilitarse.
Esta situación obligó a dejar su condición de asociado, no obstante siguió ligado en forma sentimental a la cooperativa de la que fue parte casi toda una vida. Mientras tanto su salud seguía debilitándose lo que obligó al retiro definitivo.
Estos últimos tiempos estuvo rodeado de sus hijos, en particular de Martín, quien también es en la actualidad parte de la cooperativa, y con la compañía de su pareja inseparable, doña Tomasa del Valle Córdoba, con quien había contraído matrimonio el 30 de septiembre de 1966. Cuando mayo intentaba despedirse del calendario, Tito se apresuró por unas horas, pues ayer tarde, estando en el lecho de su hogar sufrió una descompensación de la cual no tuvo tiempo para afrontarla, pues alrededor de las 18:30 el querido “Pirata” abandonó para siempre este mundo.
Dejó en esta tierra muchos amigos, muchos recuerdos, una gran cantidad de anécdotas que muchos quizás podrán añorar con una sonrisa, pues el “Gordo” Ferreyra, siempre lucía una sonrisa que le permitió cautivar a muchos amigos. Sus restos son velados desde anoche y recibirán sepultura en la jornada de hoy. Los asociados de COPEGRAF Ltda. lo despiden con el dolor, pero también con el cariño de siempre.