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Día del Canillita: El grito de noticia que se escucha menos y su rol en lo tecnológico

Como cada 7 de noviembre, se celebra el “Día del Canillita” en Argentina. Este día no se distribuyen diarios en el país y por este motivo, Medios El Independiente, postergará su salida de hoy martes a mañana miércoles. A su vez, y a través de dos entrevistas realizadas, se revaloriza y resalta la labor de los canillitas en La Rioja, que cada vez son menos.



El “Día del Canillita”, se dio en conmemoración de la figura de Florencio Sánchez, el dramaturgo uruguayo autor de la obra “Canillita”, cuyo personaje central era un chico que voceaba diarios por la calle. Por ende, la fecha se celebra desde al año 1947 y ese día los repartidores y vendedores de diarios y revistas se toman el día libre, en tanto, que los diarios no se editan en todo el país.
 
En tanto que, Sánchez, falleció el 7 de noviembre de 1910, y los apodó canillitas, por sus piernas flacas y, a partir de ese momento, se los conoció de esa manera, y la pieza teatral fue un verdadero éxito y muy bien recibida por los diarieros. A su vez, con la venta de los ejemplares a cargo de jóvenes que se pararan en las esquinas estratégicas de la ciudad, al igual que otras ciudades del mundo, contaba con la ventaja de que esta modalidad, hacia menos costoso el envío de los ejemplares por correo y que el tiempo de espera de los lectores se reducía.
 
El rol del canillita en la era digital 
 
Cabe remarcar, que cada vez se observan menos canillitas en las esquinas o los sitios tradicionales de la ciudad, donde muchos emigraron (según comentaron) o tal vez, los avances tecnológicos, los nuevos escenarios digitales y las variadas formas de acceso a la información, los desplazaron de su rol. Más allá de esa reflexión, su papel en la sociedad va mucho más allá de vender diarios y revistas: son el termómetro del barrio y tienen en su ADN la idiosincrasia de cada lugar.
 
Inclusive desde el 2019 y también en el 2021, diferentes medios nacionales y portales digitales, ya hacían referencia a que poca era la gente que aún mantenía la cultural del café y leer un diario, donde la población joven accedía a la información de otra manera. Al mismo tiempo, también hacían mención al abandono y cierre de algunos puestos de diarios y revistas en las ciudades, donde “las ventas fueron cayendo por la competencia de canales de noticias, internet y celulares”, indicaron.
 
A pesar de los nuevos escenarios digitales y avances tecnológicos, los canillitas aún siguen vigentes y saben adaptarse al nuevo mundo de los 280 caracteres que permiten algunas redes sociales por ejemplo. Es por ello, que su labor es merecedora de un enorme reconocimiento, ya que son capaces de mantener la esencia, el rol de la prensa escrita, del “diario”.     
 
“Ser canillita es trabajo y distracción”  
 
Por este motivo y para destacar la celebración, Medios El Independiente, entrevistó a dos canillitas para conocer un poco más su vida y el trabajo vendiendo diarios. Ambrosio Moreno, tiene 75 años y se encuentra en la esquina del Polideportivo Juan Domingo Perón (ex Vargas) en intersección de calle Jorge Newbery y Avenida Leandro N. Alem. “Hace 25 años que soy canillita y me encuentro en el mismo puesto”, relató durante la entrevista. 
 
Asimismo, comentó que “me levanto muy temprano, desayuno y me voy a busca el diario a la planta a las 6 de la mañana en mi bici y me gusta ir temprano por seguridad también. Estoy en mi puesto desde las 8 de la mañana hasta las 12 del mediodía”, y en cuanto a las ventas aseguró que “hay días que se vende bien y otros que están muy flojos como todo negocio, pero uno tiene que estar igual”.
 
A su vez, resaltó que tiene “4 hijos grandes y 12 nietos. Empecé a vender diarios en el 2001, porque antes trabajaba en una empresa y me quebré los puños y me dificultó mucho continuar trabajando, entonces me dediqué a vender periódicos. Tengo mi jubilación aparte y con lo que vendo del diario saco para mantener a mi familia. En el momento saco 26 ejemplares de diarios, vendo según el día y me quedan el resto”. 
 
Por último, expresó que “la mayoría de personas que compran el diario son clientes de toda la vida”. Sobre la disminución de canillitas en la provincia, indicó: “Éramos como más de 200 canillitas donde la mayoría eran peruanos, pero hicieron sus negocios y se fueron. Actualmente debemos quedar muy pocos canillitas, entre 8 o 10 aproximadamente, y yo pienso seguir siendo, porque además de un trabajo es un espacio de distracción para mí. Mucha gente se acerca a conversar conmigo”.       
 
Un legado que continúa…
 
Por su parte, Nicolás Gabriel Pacheco comentó que hace 6 o 7 años aproximadamente que se encuentra en el mismo puesto que le dejó su abuelo, “me convertí en canillita por él” asevera y “que por más de 30 años trabajó de ello y yo hace seis años que ejerzo mi trabajo en la peatonal Buenos Aires al lado de la iglesia Catedral. Al principio comenzó mi hermana vendiendo el diario y continué yo”.
 
En relación al consumo del diario papel dijo “esta floja la venta para todo en general, pero tengo muchos amigos que les llega el diario digital entonces lo ven desde allí, y luego está la gente grande que aún le cuesta la tecnología y sigue comprando. Es muy raro ver gente joven comprar el periódico, mis clientes son todos adultos”.
 
Seguidamente, detalló sobre sus comienzos como canillita: “Cuando empecé vendía 5 diarios, después llegue a vender 35 ejemplares y antes mi abuelo vendía más de 70”. También hizo mención al periodo de pandemia donde “muchos compradores se ausentaron y comencé a vender entre 5 y 10 diarios”.   
 
Luego,  habló sobre su rutina diaria y las otras actividades que realiza para subsistir “en la mañana temprano vendo el café, el diario y el tele bingo y por la tarde me dedico a hacer changas de lo que sea para subsistir, como cortar el césped o juntar escombros” y aseveró que “con los otros canillitas que conozco que se encuentran vendiendo alrededor de la Plaza 25, tengo muy buena relación y muchas veces nos ayudamos entre nosotros”.