
Para reivindicar el trabajo en sus diferentes formas y ante el crecimiento de las aplicaciones móviles, Medios El Independiente, realizó una entrevista a Martin Pereyra, trabajador que cumple su función en la compañía multinacional de delivery en línea "PedidosYa", donde brindó su perspectiva del trabajo desde un ámbito que cada día crece más como los pedidos de productos y comida en línea.
El avance de la tecnología trajo como una de las tantas cosas, no solo mayor accesibilidad (desde la aparición de Internet) de la sociedad en muchos aspectos, sino que también la aparición de aplicaciones. Desde la comodidad de nuestros hogares podemos acceder a diferentes beneficios y realizar pedidos. Las compras en red no son una novedad y llegó hace un tiempo para quedarse y que cada día crece más.
En las grandes urbes, el uso de aplicaciones tanto de pedido de comidas, productos o distintos artículos, se vuelve cada día más cotidiano. No es necesario, en muchas ocasiones, llegar físicamente hasta un lugar para acceder a estos productos o alimentos. El uso de estas aplicaciones como Mercado Libre o PedidosYa, por mencionar algunas más populares, permiten el acceso directo a miles de artículos que a modo de catálogo, el usuario puede seleccionar desde la comodidad de su casa.
El puente entre el usuario y estas empresas, son los trabajadores de delivery que acercan estos productos a cada familia, hogar, empresa, trabajo. Esta labor fundamental para acercar los productos seleccionados a los miles de usuarios, muchas veces no es reconocida como tal, donde los trabajadores pasan distintas situaciones como consecuencia. Al mismo tiempo, funciona como “un trabajo para generar ingresos extra en mis tiempos libre”, comentó Martin Pereyra.
Seguidamente, el entrevistado especificó que “en su momento tenía otro trabajo pero lo dejé y seguí adelante solo con PedidosYa” y sobre las ganancias comentó que “varían según la distancia y el horario. Nos depositan cada semana, y los horarios de trabajo funcionan por turnos, tenemos la libertad de elegir cuantos y cuales hacer, obviamente los turnos nocturnos y los de fin de semana son los que más pagan”.
“Sacrificar seguridad por libertad”
A su vez, también indicó que no “hay límites, así que podes encontrar deliveries que hacen 12 horas a la semana solamente y otros que hacen 12 horas al día, según su necesidad”. Además, aclaró “gracias a las libertades del trabajo puedo ir a la universidad y faltar al mismo si es necesario”.
Al ser consultado sobre los beneficios y dificultades dijo: “Los pros y contras de este trabajo van de la mano, uno sacrifica seguridad por libertad; si bien podemos trabajar en los horarios que queremos y hacer los pedidos que nos plazca por un sueldo decente, no contamos con ningún tipo de vacaciones pagas, no tenemos ninguna cobertura y hay una exposición a la calle constante. Nos exponemos a accidentes, robos, temperaturas extremas como las siestas riojanas, y las lluvias”.
“Muchas veces soportamos pedidos demorados, cancelados y clientes que por ahí te quieren estafar, pero en general los clientes son respetuosos y solo algunos dejan propina. La gente que usa la aplicación es de todo tipo, y de cualquier clase social, usar el delivery es un lujito que nos damos todos por lo visto”, aseveró.
Luego, manifestó que para trabajar es “obligatorio estar de alta en AFIP con el monotributo y tener los papeles como licencia de conducir y títulos en el caso de las motos. Pagan bien por el trabajo pero tiene muchos gastos también, como es la nafta sobre todo, el mantenimiento de la moto y los impuestos”.
Sobre si se puede vivir solo de esta trabajo, aclaró que si “pero solo un mal día te puede arruinar. Por ejemplo a un compañero lo chocaron, se fracturó la pierna y todos los meses que estuvo con el yeso no pudo trabajar, y eso nadie se lo pago, también te pueden echar en cualquier momento y sin ninguna explicación ni indemnización”, como algunos defectos de la labor de delivery.
“Dejar de lado las formalidades”
Por otro lado y sobre los cambios o nuevas formas de trabajo, Martin dio su punto de vista y destacó que “cambia por completo, al dejar de lado las formalidades de los trabajos típicos como los horarios a cumplir, se crea una atmósfera de trabajo ideal para los que buscan ganar un dinero extra en su tiempo libre. El único problema que veo es que la gente que se dedica full time a estos trabajos, queda muy vulnerable ante cualquier incidente, y depende solo de sí mismo para resolver los problemas”.
A continuación, sostuvo que “uno se vuelve la cara de la empresa, por ahí los clientes critican los precios o el tamaño de las porciones ante nosotros, y son cosas que escapan por completo a nuestra responsabilidad” y como algunos de los casos mencionó que “el cliente quiere el vuelto cuando es menor a 100 pesos y muchas veces no tenemos porque el local tampoco tenía y no nos dio”.
Por último, y sobre su experiencia personal, dejó en claro que empezó “buscando hacer una plata extra en mis momentos de ocio después del trabajo, y hoy en día gracias a la flexibilidad que tiene PedidosYa, puedo estudiar en la universidad y trabajar en mis tiempos libres”.