
Radio Independiente 99.1 habló con la nadadora de aguas frías Carolina Sá, quien oportunamente contó cómo se prepara física y mentalmente, para lograr tan destacables triunfos, a pesar de contar con una discapacidad física que la deja en desigualdad de condiciones frente a sus competidores.
Para empezar, la deportista contó que la natación de agua fría llegó a Argentina hace 20 años, pero no estaba muy difundida, hasta que Walter Ruano y Camilo López decidieron formar la familia de los NAF (Natación de Aguas Frías).
En ese sentido, Carolina refirió que los conoció hace 14 años, y que son quienes le explicaron en qué consistía el deporte: “me gustó, empecé y me largué”.
Experiencia que la llevó actualmente a participar del mundial de aguas gélidas, (bajando de los 5 grados ya no se consideran aguas frías, sino gélidas).
Según mencionó Sá, para competir en el deporte, es muy importante la adaptación, es decir estar en agua helada, “en mi caso yo nado una hora cincuenta aproximadamente con el agua en 9 0 10 grados en el Dique de Los Sauces en La Rioja y el Dique de Olta con el agua a una temperatura de 12 grados aproximadamente”.
“Si no estás preparado, física y mentalmente para soportar esas aguas, podés morir”. En ese aspecto, advirtió que la preparación es progresiva, comenzando por los pies, luego hasta las rodillas, las caderas y así sucesivamente.
A su vez, explicó, que hay nadadores de aguas frías que nadan con trajes de neoprene “no todos están capacitados para soportar a cuero”.
En tanto, explicó que no es fácil ser nadadora de aguas frías y que requiere de mucha constancia y sacrificio. Carolina, que reside en Chamical, se traslada dos o tres veces a esta capital, para entrenar en un natatorio privado de esta ciudad, “Los demás días vamos a Olta. En ese aspecto resaltó: "empecé nadando en un bebedero de vacas porque era lo que tenía”.
En cuanto a su reciente participación, frente al Glaciar Perito Moreno, en la provincia de Santa Cruz, es importante mencionar que, a pesar de tener una discapacidad que la coloca en desigualdad de condiciones, Carolina consiguió el segundo puesto entre 21 competidoras en distintas distancias.
De 278 competidores quedó primero un ruso. Como cuerpo con mayor tolerancia al frío, le sigue un alemán (ambos de 24 años aproximadamente) y con casi 52 años, Carolina Sá.
“No lo podía creer”, expresó, e inmediatamente destacó el apoyo de su familia y el de su esposo, que también es su entrenador.
En ese contexto, la deportista remarcó la diferencia en las condiciones de entrenamiento, en cuanto al aspecto económico.
Los próximos desafíos de la campeona de aguas frías serán, Guaminí, Uruguay y “este año ya quedó confirmado que se hace Corona del Inca para tratar de batir el récord Guinness y después estamos evaluando otro récord más que queda al límite con Bolivia, donde hay otro volcán que tiene 5890 metros de altura”.
A lo que agregó que ya no hay otro más alto que se pueda nadar. Por lo que si se consagra campeona en esa oportunidad, conseguiría el récord mundial.
En otro tramo de la entrevista, Carolina recordó que en un momento de su carrera deportiva, tuvo un accidente. Por lo que luego retomó a natación con los veteranos de Malvinas y “un día el profe Córdoba desde una montaña en Olta me ve nadar arrastrando esa bandera y cuando salí me preguntó por qué no estaba compitiendo; fue cuando le explique de mi accidente, a raíz del cual quedé con una discapacidad en el brazo y pierna”.
A lo que el profe le respondió que la invitaba a la competencia de Aguas Abiertas que se hace en la ciudad Capital. “Como me invitó y no pagaba inscripción, fui”, contó entre risas. Inmediatamente, recordó que salió primera. No solo eso, sino que la participante que logró el segundo puesto, salió 16 minutos después aproximadamente.
Reconoció además que no sabía que el Profe Córdoba era el secretario de Deporte, del que consideró: “él creyó en mí y él me devolvió a las aguas”.
A lo que añadió: “si hoy tengo el segundo puesto a nivel mundial, es porque el profe Córdoba me dijo volvé”.
A su vez, valoró la calidez humana del profe, que en todo momento la alentó y apoyó. “Tenemos que valorar esta parte humana que es impagable”.
Para concluir, expuso: “nadie es profeta en su tierra. en La Rioja (Capital) he recibido el apoyo.” A la vez que el año pasado no fue al mundial, porque “tuvo que pelearle a un tumor que se sacó”.
“No fue fácil, pero este año en ninguna competencia salí segunda, las gané de punta a punta. Hay que actuar y luchar y no sentarse a llorar. Mi marido me enseñó que no hay que preguntarse por qué nos pasan las cosas. Si te tocó, hay que darle pelea. Hay que darle para adelante y proyectar. Eso es aferrarse a la vida y eso es lo que hice. Me aferré re bien y clasifiqué", contó con orgullo.