
César Luis Taquía, secretario general de SOEVA (Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines) en La Rioja, habló con Radio Independiente para advertir sobre la delicada situación que atraviesa el sector. En ese marco, lamentó el cierre de las empresas Alameda Riojana y Viñas de Famatina, que dejó a 22 trabajadores sin su fuente laboral.
En principio Taquía señaló que unas 350 familias dependen de la actividad vitivinícola en la provincia y expresó su preocupación por el cierre de dos importantes establecimientos: Viñas de Famatina, ubicada en Anguinán, y Alameda Riojana, en el sector del parcelamiento de Tilimuqui. "Nos duele muchísimo por los compañeros que perdieron su fuente laboral", manifestó.
En ese sentido, precisó que el cierre de Viñas de Famatina dejó a 12 trabajadores sin empleo, mientras que otros 10 quedaron desempleados tras el cese de actividades de Alameda Riojana.
Al analizar el contexto, el dirigente sindical remarcó que la mayor preocupación es la dificultad que tendrán estas personas para reinsertarse en el mercado laboral. "Realmente no hay trabajo", afirmó, y agregó que la situación se vuelve aún más compleja para quienes tienen mayor edad.
Respecto a los motivos del cierre de las empresas, explicó que los propietarios, ambos oriundos de Mendoza, sostienen que la actividad dejó de ser rentable. Según indicó, la fuerte caída del consumo de vino, producto del contexto económico, redujo considerablemente las ventas. "El vino no es un artículo de primera necesidad", señaló.
A ello sumó otro factor que, según afirmó, agrava la crisis: la libre importación de vinos, especialmente desde Chile, que ingresan al país a un costo menor y dificultan la competencia para las empresas locales.
Sobre la situación de los trabajadores despedidos, informó que todos se encontraban registrados y que muchos acumulaban entre 20 y 34 años de antigüedad.
Además, reveló un dato que agrava aún más el panorama: varios de los empleados despedidos no cuentan con vivienda propia, ya que residen dentro de las fincas donde trabajaban. Por ese motivo, se acordó con los empleadores permitirles permanecer allí durante un tiempo, hasta que puedan encontrar una solución habitacional.
En la misma línea, comentó que existe otra finca con 80 trabajadores cuyo propietario decidió dividir al personal en dos grupos para que cada uno trabaje 15 días al mes, con el objetivo de que todos puedan percibir al menos un ingreso.
Finalmente, Taquía informó que desde SOEVA gestionan una reunión con las autoridades provinciales para buscar alternativas que permitan afrontar la crisis. Indicó que, según plantean los productores, uno de los principales problemas es el elevado costo de la energía eléctrica.
"Estamos tratando de coordinar una audiencia con el Gobierno para que nos escuchen, porque son 350 familias las que dependen de esta actividad", concluyó.