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Alternativa real vs. capitalismo salvaje

El trabajo y los trabajadores viven momentos aciagos tras una economía globalizada en retirada que deja graves consecuencias sociales más el avance de un capitalismo violento que retoma modelos de explotación y exclusión que afectan la vida de las comunidades.



El X Encuentro Internacional “Economía de las y los Trabajadores” que se llevó a cabo en esta ciudad, entre el 27 al 29 de noviembre de 2025, con la presencia de poco más de una decena de países revelaron testimonios de trabajadores, académicos, funcionarios públicos, dirigentes de organizaciones sociales, dirigentes políticos y sindicalistas que coincidieron en un diagnóstico común: un contexto global hostil para el trabajo y los trabajadores.

En coincidencia con lo que ocurre en Argentina, con un Gobierno nacional anarco libertario que prioriza la macroeconomía con indicadores de déficit cero, desregulación de la economía, y control del dólar orientado a concentrar riqueza, debilitar el rol del Estado y beneficiar a sectores económicos altamente concentrado sin generación de empleo local dejando afuera a millones de trabajadores no solo de la economía formal, también de quienes desde la economía social apuntan a prácticas alternativas como la autogestión, el cooperativismo, el mutualismo, el sindicalismo y el emprendedurismo.

En el Paseo Cultural riojano se escucharon voces coincidentes. Desde México Celia Pacheco Reyes, socióloga y docente de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, especialista en estudios laborales subrayó que en su país “existen procesos autogestivos y luchas por la recuperación del trabajo” que “forman parte de un movimiento más amplio, con raíces y desarrollos comunes en América Latina”.

David Blanco (CGT–España) en medio de una descripción crítica en su país por la precarización y la temporalidad laboral, el gremio impulsa economías solidarias y sostener la autonomía de la clase trabajadora sin ataduras con gobiernos ni patrones, en alianza con los movimientos sociales o populares porque el miedo a perder el trabajo y las presiones son herramientas de control del capitalismo de derecha.

Gonzalo Fernández (País Vasco-España) habló sobre tendencias globales, económicas y geopolíticas, que “afectan las economías populares, a las empresas recuperadas, la agricultura popular y familiar en medio del conflicto global por la hegemonía económica entre EE.UU. y China en busca del disciplinamiento de trabajadores. Con una Europa en decadencia, América Latina es territorio en disputa por sus riquezas naturales, advirtió.

Richard Neuville (Francia) detalló que la Asociación por la Autogestión Sindicalista a la que representa se creó después de la crisis financiera del 2008 que destruyó centenares de miles de empleos. Los trabajadores recuperaron empresas, algunas como cooperativas que son ejemplo para los franceses.

Los anteriores son algunos de los múltiples testimonios que se escucharon en el Paseo Cultural planteando los conflictos por la economía y el trabajo y las alternativas de lucha y resistencia por disertantes y asistentes de Italia, Brasil, Venezuela, Turquía, Bolivia, Chile, Cuba (vía online), Grecia, Uruguay y Canadá más delegaciones de gran parte de la Argentina y La Rioja.

Desafíos de la autogestión

En los debates que circularon durante los tres días en conferencias, exposiciones, ponencias, proyectos y talleres surgieron los desafíos que enfrenta la economía social en el mundo, algunos atinentes a su propia organización interna como el diseño de normas legales sobre la seguridad social de los trabajadores, un déficit en el sector, que apunta a sistemas de jubilación, tareas de cuidado, vivienda y salud, entre otros.

Como práctica y proyecto alternativo de trabajo, la autogestión enfrenta retos organizativos para superar la precarización y la informalidad laboral que ofrece, el capitalismo global y en ese contexto defender una producción industrial, agrícola y de comercialización en cada sector para lo que necesita del Estado y de políticas públicas que contribuyan a la economía hecha por los y las trabajadoras.

No quedó fuera del debate el rol de la educación popular y la producción de saberes sobre economía de trabajadores que no alcanzó todavía la trascendencia suficiente para que las sociedades las acepten, y que el capitalismo y la dirigencia política la consideren promotora de un crecimiento económico más inclusivo y equitativo, que genera empleo de calidad con mayor estabilidad, y fomenta la cohesión social y territorial. Es motor de desarrollo local, en zonas rurales, y ayuda a enfrentar desafíos sociales y ambientales a través de la solidaridad y la sostenibilidad que se mostró en los múltiples proyectos y experiencias presentados en este X Encuentro.

Una apuesta en plena concreción es la red de contención que se creó con el intercambio y la coordinación de acciones en dos décadas de encuentros nacionales, latinoamericanos e internacionales que permitieron conocer cooperativas, empresas recuperadas, emprendimientos autogestionados y proyectos asociativos y solidarios, algunos con más de medio siglo de existencia.

Un ejemplo

Un detalle muy interesante fue la visita de una numerosa delegación chilena que se quedará una semana más en La Rioja.

Pertenecen a la Federación de Cooperativas de Trabajo y Solidaridad, creada en 2015, con una decena de cooperativas que tomaron de ejemplo el movimiento nacido en Argentina en la crisis de 2001 con las empresas recuperadas, referencia clave para Chile, contaron en una visita a la Redacción de Medios El Independiente, donde se interiorizaron sobre la experiencia de COPEGRAF.

La delegación, además de asistir al Encuentro organizó visitas a cooperativas, fábricas recuperadas y organizaciones territoriales de la provincia para construir lazos, innovar en los procesos propios y fortalecer el movimiento cooperativo en su país.

Vinieron integrantes de cooperativas de vivienda, educación, producción, arte, cultura, barrio y migración, entre otras y un grupo de estudiantes tesistas. “Todas estas experiencias apuestan a una convivencia solidaria” que “busca encender una chispa que ilumine el porvenir de la economía popular y solidaria en Chile”.

Crisis y salida

En el encuentro se denunció que el rol del movimiento en la dignificación de familias trabajadoras enfrenta el costo de la eliminación de políticas que sostenían el entramado comunitario desarticulando el trabajo territorial, asociativo y cooperativo a tal punto que hace casi una década, estos encuentros reunían a delegaciones de hasta 30 países La economía autogestiva, en el contexto global, está signada por el ajuste, la precarización, el avance de las derechas, la ofensiva contra los derechos laborales, los conflictos entre capital y trabajo y un impacto directo sobre los trabajadores. Un modelo económico que retoma mecanismos de explotación y exclusión superados hace siglo y medio.

La crisis impacta en la producción, los ingresos y los puestos de trabajo, afectando a cooperativas, empresas recuperadas y emprendedores con un escenario desfavorable frente al modelo económico capitalista que utiliza los recursos naturales y no protege el medio ambiente.

El Comité organizador del encuentro destacó que La Rioja fue seleccionada como sede porque representa un territorio propicio para la economía solidaria y su gobierno encara un rumbo político que reafirma la inclusión, la soberanía y la defensa del trabajo. Acuna una lucha histórica por el federalismo frente a quienes intentan digitar –desde el porteñismo unitario–, el desfinanciamiento de las provincias.

Ante ese panorama la propuesta es sostener espacios de organización y articulación internacional para mantener el foco en las experiencias colectivas que defienden el derecho a un salario digno desde la economía social, solidaria y popular que ha probado que en momentos de crisis es capaz de sostener empleo y generar alternativas, pero necesita condiciones para expandirse, con políticas públicas que acompañen.

Un futuro más humano

Una mirada final quedó rondando sobre los dilemas del desarrollo, la tecnología y la distribución de la riqueza en un mundo que, si bien viró a la derecha, no podrá desentenderse de los efectos sociales del avance tecnológico y de la distribución de la riqueza cuando las sociedades comiencen a reclamar.

Martín Illánez, riojano, abogado, militante de derechos humanos y fundador de la Universidad Popular La Rioja, presentó el libro “El Algoritmo del Bien Común” en el que se pregunta cómo generar riqueza sin profundizar desigualdades, cómo regular el poder tecnológico, cómo construir un Estado fuerte, democrático y capaz de orientar la transición hacia un futuro más humano. Un desafío para nuevos encuentros.