
El juez Jorge Jalil, del Juzgado de Instrucción de Chilecito, se encuentra en la etapa de definición del procesamiento de un hombre de 72 años, acusado de abusos sistemáticos contra su nieta. La causa, que se remonta al año 2012 en San Nicolás, dio un giro decisivo tras confirmarse la paternidad biológica del imputado respecto a la hija de la víctima mediante un estudio de ADN.
El acusado permaneció en condición de prófugo durante más de una década, ocultándose en la capital riojana y diversas zonas del interior provincial. Su captura se hizo efectiva en abril de 2025 en la localidad de Pituil. Actualmente, el hombre se encuentra alojado en el Servicio Penitenciario Provincial bajo una carátula que contempla abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y daño a la salud.
Según la instrucción de la causa, los hechos habrían comenzado cuando la víctima tenía seis años de edad. Los ultrajes se perpetraban en un rancho precario ubicado en el basural de San Nicolás y en la zona de San Miguel, donde el imputado sometía a la menor bajo constantes amenazas de muerte.
Pruebas genéticas y testimoniales
Un elemento clave en la reactivación del caso ha sido la pericia genética realizada en la provincia de Salta. El resultado arrojó una compatibilidad positiva, vinculando biológicamente al detenido con la hija de la víctima.
Cabe recordar que el nacimiento de la niña se produjo en el Hospital Vera Barros mediante una cesárea de alta complejidad, dada la corta edad que la víctima tenía en aquel momento. La menor, que hoy cuenta con 12 años, representa la prueba central que ratifica la denuncia original tras años de interrupción en el proceso judicial.
La Fiscalía determinó que la acción penal no ha prescripto debido a la gravedad de los delitos imputados. Por su parte, la querella ha aportado como evidencia adicional una serie de contactos telefónicos que el hombre habría intentado mantener con la víctima mientras se encontraba prófugo de la justicia.
En los próximos días, el magistrado a cargo resolverá la situación procesal del detenido. Dada la gravedad de los hechos denunciados y el antecedente de fuga demostrado por el imputado durante más de diez años, se prevé que el proceso avance hacia una condena de cumplimiento efectivo.