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Vecinos alertan por el deterioro de tapas de medidores de agua y reclaman soluciones

En distintos barrios de la ciudad de La Rioja crece la preocupación de los vecinos por el estado de las tapas de los medidores de agua domiciliarios, muchas de las cuales se encuentran deterioradas o no desaparecieron, generando un potencial riesgo para quienes transitan por veredas.



El problema radica principalmente en el cambio del material de las cajas protectoras. Durante años, los medidores estuvieron resguardados con un gabinete y tapas de hierro, más resistentes al paso del tiempo y al peso. Sin embargo, en los últimos años comenzaron a instalarse cajas plásticas, que según los vecinos presentan una menor durabilidad.

De acuerdo con testimonios de frentistas, estas tapas suelen quebrarse con facilidad, ya sea por el desgaste natural, el tránsito de personas o incluso por el peso de bicicletas o motos que ocasionalmente pasan sobre ellas. Cuando esto ocurre, el medidor queda expuesto y el hueco se transforma así en una trampa peligrosa para cualquier peatón desprevenido.

En varias veredas, del centro y sectores barriales ya se observan tapas rajadas, hundidas o directamente faltantes, dejando aberturas que representan un riesgo para niños, adultos mayores y cualquier persona que camine sin advertir el peligro. “Uno va caminando y de repente se encuentra con un pozo en plena vereda. Si no lo ves a tiempo, te podés lastimar, peor si uno transita de noche con calles semioscuras”, comentó un vecino del casco céntrico, preocupado por la situación.

La problemática se vuelve aún más delicada durante la noche o en sectores con escasa iluminación, donde el riesgo de accidentes aumenta en forma considerable. También preocupa el hecho de que, al quedar expuestos, los medidores pueden sufrir daños o manipulaciones indebidas. El mantenimiento y reposición de estas estructuras corresponde a la empresa provincial encargada del servicio de agua potable, Aguas Riojanas, por lo que los vecinos solicitan una revisión del material utilizado y una solución duradera.

Algunos plantean la posibilidad de volver a las tapas metálicas o implementar un sistema más resistente que garantice seguridad y mayor vida útil. Mientras tanto, muchos frentistas optan por soluciones improvisadas, como colocar maderas, chapas o piedras sobre los huecos para evitar accidentes, aunque reconocen que se trata solo de medidas temporales.

La situación se repite en diferentes sectores de la capital riojana y, según indican los vecinos, no siempre las reparaciones se realizan con la rapidez necesaria.

Frente a este escenario, crece el pedido para que se realicen relevamientos en los barrios y se avance en un plan de recambio que garantice veredas seguras. Los vecinos coinciden en que el objetivo no es solo proteger los medidores, sino también prevenir accidentes y mejorar la seguridad de quienes transitan diariamente por la vía pública.