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Cuatro años de trabajo comunitario en La Rioja

Los Misioneros de Francisco celebraron el día viernes un nuevo aniversario reafirmando su compromiso con los sectores más vulnerables, el acompañamiento a personas con consumos problemáticos y la construcción de comunidad en los barrios.



La comunidad de Misioneros de Francisco – La Rioja celebró su cuarto aniversario de trabajo social y pastoral en la provincia, destacando el camino recorrido junto a vecinos y familias de distintos barrios. Bajo la consigna del papa Francisco, “nadie se salva solo; sólo es posible salvarse juntos”, la organización reafirmó su compromiso de acompañar a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

Desde su llegada a la provincia, el espacio se propuso “construir una comunidad presente en las calles y cercana a las problemáticas sociales que atraviesan a muchas familias”. En ese sentido, señalaron que “su tarea busca convertirse en refugio y esperanza, especialmente en contextos marcados por dificultades económicas y sociales”.

Uno de los ejes centrales del trabajo es el programa “Abrazo a la Vida”, orientado a la prevención y recuperación de personas con consumos problemáticos de sustancias. Desde la organización sostienen que “la tarea se basa en el acompañamiento comunitario y en la convicción de que cada persona merece nuevas oportunidades para reconstruir su vida”.

Al mismo tiempo, los Misioneros de Francisco impulsan la defensa de las denominadas “tres T”: tierra, techo y trabajo, una consigna promovida por el papa Francisco en distintos encuentros con movimientos populares y que plantea la necesidad de garantizar derechos básicos para todos.

La presencia territorial es otro de los pilares del espacio. Desde la organización destacan que ““el trabajo se desarrolla principalmente en los barrios, con actividades de acompañamiento, escucha y contención comunitaria, siguiendo el legado pastoral del beato riojano Enrique Angelelli, figura emblemática de la Iglesia comprometida con los sectores populares”.

Además, subrayan que “la construcción de comunidad organizada es una respuesta frente a la exclusión y la soledad que atraviesan muchos sectores sociales. En ese marco, remarcaron la importancia de la solidaridad y del trabajo colectivo para generar oportunidades y fortalecer los vínculos comunitarios”.

Finalmente, desde el espacio agradecieron “a las familias que participan de las distintas actividades y a los jóvenes que se suman a los procesos de acompañamiento y recuperación. Estos cuatro años son apenas el comienzo de una historia de transformación que escribimos entre todos”, expresaron.

Con el objetivo de seguir profundizando su presencia en los barrios de la capital y el interior provincial, la comunidad reafirmó su compromiso de continuar caminando junto al pueblo, “con un oído en el Evangelio y otro en la realidad de la gente”.

Por consultas o información se pueden dirigir a la “Casa Otra Oportunidad”, ubicada en calle Beccar Varela 426 del barrio Schincal.