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Abismal diferencia de precios de un mismo producto entre un comercio y otro

Con tantos aumentos -del 50, 100 o 200 por ciento promedio desde diciembre último a lo que va este mes-, la disparidad de los precios entre comercios es abismal, y también se da entre las marcas también. Un ejemplo de las diferencias es el precio del morrón color rojo. Sin perder de vista que se continúa con la remarcación.



La escalada de la suba de los precios arrancó en los primeros días de diciembre último, cuando aún el nuevo gobierno nacional no había asumido la conducción del país. Lamentablemente, la tendencia siguió más que nunca, pues con la suba de precios registrada a partir de mediados de diciembre y en lo que va de este mes de enero se puede asegurar que la pérdida del poder adquisitivo de los asalariados es generalizada y se diría que puede marcar todo un récord. Con la llegada del primer mes del año, el 2024 trajo consigo los aumentos como regalo de Reyes, la caída del consumo fue notable y para los consumidores, últimos en el eslabón inflacionario, fue muy drástica.

En esta Capital

En la ciudad capital de La Rioja, se podría decir que es una de las ciudades más caras del país, todos lo saben, donde los comerciantes, mayoristas y minoristas se aprovechan de esta caótica situación, donde el poder adquisitivo de los trabajadores está en bancarrota.

Medios El Independiente hizo un recorrido por supermercados y comercios del casco céntrico, donde se pudo comprobar las diferencias abismales de precios para un mismo producto. O sea que el comerciante cobra lo que se le ocurre, total el consumidor puede o no comprar. La maquinita timbradora de precios funciona casi a diario. Para nadie es extraño la escalada generalizada de los precios, luego de la liberación de regulaciones que comprendió a casi todos los productos, sean bienes o de servicio. Lamentablemente, no tuvo igual suerte el bolsillo de los trabajadores y de los jubilados que siguen con los mismos sueldos de hace varios meses atrás. Con los magros ingresos de los trabajadores activos y ni hablar de la clase pasiva, que ya venían muy castigados, por desgracia para todos, terminaron fulminados de igual manera por la inflación.

Esa situación de crisis para el sector activo y pasivo, es aprovechada sin miramientos por muchos comerciantes riojanos que no escatiman en sacar rédito a su favor, y una de las formas es colocar los precios que se les ocurra. Es frecuente observar a los empleados desfilar por las góndolas haciendo remarcaciones. De esta forma, los escasos salarios de los trabajadores y los jubilados caen derrotados por nocaut y lo que es peor, por el momento no hay perspectivas de que esto cambie.

Rojo que arde

Otro consumidor, por su parte, comentó que había concurrido a un supermercado ubicado por la calle Buenos Aires donde fue a comprar verduras, entre ellas tomó un morrón, rojo, cuyo precio en la góndola era el kilo de $ 5.900. Al ver lo costoso, desistió de la compra y mientras se dirigía por la calle Santa Fe, encontró e ingresó a una verdulería donde averiguó el precio del mismo producto, también rojo, y su precio era de $ 3.000 el kilo. Es decir una diferencia de casi $ 3.000, “la verdad –dijo el hombre– es un verdadero robo”.

No contento con lo que observaba respecto a la gran diferencia de precios, el consumidor se dirigió a un supermercado emplazado por la avenida Ortiz de Ocampo. Ingresó al sector verdulería y se da con la sorpresa de otro precio, nada menos que la suma de $ 4.495. Surge ahora la gran pregunta ¿Porqué hay tanta diferencia de precio para un mismo producto, con las mismas características, el mismo color, seguro de distintas plantas? Es un vil aprovechamiento o en otras palabras es una estafa. Un consumidor con solo caminar un par de cuadra más encontró la diferencia, por lo que no hay otra alternativa que caminar y buscar precios accesibles. Otro de los productos de consumo diario de la población es la papa, se habla de la llamada papa blanca. Siguiendo con el mismo supermercado, el precio por kilo cuesta casi 1.000, pesos, pero si el interesado se dirige a cualquier verdulería, como la ubicada por la avenida Perón, la puede encontrar en 600 pesos.

Otros casos

También es muy frecuente observar en las góndolas de cualquier supermercado, las diferencias de precios para un mismo producto que solo varía en la marca, que hay muchas. Si se toma un ejemplo, tenemos amplias diferencias entre la leche, en sachet o en caja. Surge también la gran duda cuando el consumidor se encuentra frente a la góndola entonces es conocer si esos precios son tan distintos se reflejan también en la calidad de la leche. La respuesta es simple y clara, no. Para el colmo, el precio de la leche varía casi semanalmente y es uno de los productos de la canasta básica que más subió en lo que va del año, luego de que saliera del listado de productos Precios Cuidados del gobierno anterior.

La cuestión es que entre mayor o menor cantidad de calcio, vitaminas u otro ingrediente, sumado a la pasteurización, las diferencias son notables y los pobres consumidores terminan siendo esclavos de los descomunales precios.

Abusos en valor

Una ama de casa que suele concurrir en forma asidua a una cadena de supermercados nacional, confió a Medios El Independiente que fue a comprar un pomo de pasta dental, de 140 gramos, y quedó paralizada cuando observó el precio de casi $7.000, por lo que decidió no adquirirlo y se dirigió a un super riojano, muy conocido por la calle Vélez Sarsfield, y el mismo producto, marca y el mismo contenido costaba $4.900. Es decir, había una diferencia de alrededor de $ 3.000. ¿Es posible que haya tanta diferencia entre un comercio y otro? se preguntó la afligida mujer.

Remarcación a full

La mayoría de los supermercados de esta Capital remarcan casi en forma diaria los precios, no hay control que valga, la maquinita funciona las 24 horas. Medios El Independiente ayer– como una empleada de uno de esos supermercados fue testigo –en la jornada de desfilaban por los pasillos y observaba cada producto y sin más trámite cambiaba el precio, por cierto, poniéndolo más caro, no más barato. Así no hay sueldo de activo o pasivo que alcance.