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Se celebró una misa por el "Día del Niño por Nacer"

Organizada por la Liga de Madres de Familia se ofició la santa misa en el Santuario Mariano Diocesano de La Merced, en coincidencia con la solemnidad de la Anunciación de María. Secretariado Nacional para la Pastoral del Cuidado de la Vida Naciente Comisión Episcopal Vida, Laicos, Familia y Juventud, dio a conocer un documento.



El oficio religioso fue celebrado ayer a las 20, presidido por el rector del Santuario Mariano, padre Emmanuel Varas y contó con la participación de mujeres embarazadas, mamás y sus bebés en este día tan especial al celebrarse la Anunciación de María y la importancia del cuidado de la vida desde la concepción misma.

Nueve meses antes de la Navidad, se recordó este momento único donde el cielo toca la tierra y comienza nuestra salvación al celebrarse el misterio de la Encarnación: Dios se hace hombre en el “sí” generoso de María, quien no dudó y expresó “aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”. Una respuesta que invitó a confiar, escuchar y decir también “sí” a Dios en esta vida.

Al final de la celebración de la misa, se hizo entrega de batitas para los recién nacidos.

Documento

Por su parte, el Secretariado Nacional para la Pastoral del Cuidado de la Vida Naciente del Episcopado dio a conocer un documento que entre otros conceptos expresó “en esta nueva celebración de la Solemnidad de la Anunciación y del Día del Niño por Nacer, queremos aprovechar la oportunidad para dirigirnos a todas aquellas personas de buena voluntad que trabajan al servicio de la vida naciente, a las familias, a los padres y las madres que tienen a cargo la invaluable tarea de cuidar y formar a sus hijos, a las madres en situación de vulnerabilidad que tejen la trama de la vida en las situaciones más adversas y a las mamás embarazadas”.

“Estas experiencias -se destacó- nos recuerdan y nos permiten experimentar el valor de cada vida humana que posee una dignidad infinita independientemente de su situación o etapa de desarrollo. Al enfrentarnos al misterio de la vida en estas múltiples formas de cuidado, reconocemos que cada persona es sagrada. Es una certeza fuerte, que nos reanima en la tarea y la responsabilidad de anunciar y acoger cada vida humana como un don siempre nuevo”.

Luego se puntualizó que “frente a la tarea del anuncio, debemos expresar la exigencia ética que supone defender la vida naciente, exigencia que se extiende a todas las fases de la vida. Esta fecha nos recuerda tantas formas gravísimas de violación a la dignidad humana en su etapa de gestación. Además del aborto, debemos mencionar y denunciar la maternidad subrogada, el congelamiento de embriones humanos y el abandono de madres en situación de vulnerabilidad. Todo ello, en conjunto, debilita y oscurece la consciencia ética sobre la sacralidad de cada vida humana, poniendo en riesgo no solo a cada persona sino a la sociedad toda”.

“Frente a la cultura del descarte –puntualizó el documento- nos anima la cultura de la vida. Cultura de encuentro y servicio, de vida gastada y en salida, de solidaridad y comunión. No hay cultura de la vida por fuera de las personas. Por ello la defensa de la vida es tarea y responsabilidad que se teje en el entramado de familias, instituciones y servicios que cada día custodian y sostienen la vida”.

“El Evangelio de la vida no es una mera reflexión, aunque sea original y profunda; es una realidad concreta y personal, que exige sacrificio y responsabilidad. Animamos, entonces, a dar testimonio y anunciar de forma renovada el valor de cada vida humana y también a anunciar la belleza y vocación a la maternidad y paternidad, especialmente en el contexto social, político y económico actual”, expresa en la parte final del documento.